Normas imperativas y dispositivas

Normas imperativas y dispositivas

Se conoce como normas imperativas o de ius cogens a aquellas normas jurídicas caracterizadas por que el mandato normativo no permite modificación alguna por los particulares. El supuesto de hecho regulado queda obligatoriamente circunscrito a la previsión legal, sin que la vountad contraria de los sujetos intervinientes pueda derogarlo y sustituirlo por otra regla diferente. De ahí que, para referirse a esta categoría de normas jurúfucas, se hable también, de forma figurada, de normas de Derecho inderogable.

De forma contraria, las normas dispositivas son aquellos mandatos normativos reguladores de supuestos de hecho que pueden ser sustituidos por las personas interesadas en ellos por reglas diversas. En tal caso, la norma jurífica desempeña una función supletoria de la propia capacidad de autorregulación del problema reconocido por el Ordenamiento jurídico a los particulares. Por tal razón, es frecuente referirse a ellas como normas de Derecho supletorio.

En términos generales, el Derecho civil patrimonial está compuesto fundamentalmente por normas dispositivas. Por el contrario, el Derecho público (administrativo, fiscal, procesal…) desconoce prácticamente la capacidad de autorregulación por los particulares; sería impensable que cada uno de nosotros pretendiéramos pagar los impuestos, conseguir subvención para la empresa, otorgar títulos universitarios, establecer los trámites de los juicios… a nuestra conveniencia.