Aspectos básicos de las pensiones de la Seguridad Social

Aspectos básicos de las pensiones de la Seguridad Social

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Aspectos básicos de los programas de pensiones de la Seguridad Social


Atendiendo a los beneficiarios o destinatarios de las pensiones de la Seguridad Social, pueden distinguirse dos conocidos sistemas de estas prestaciones:

  • Un sistema universal, en el que todas las personas necesitadas se pueden beneficiar de los programas públicos, que les proporcionan un nivel de renta mínimo de subsistencia, y
  • Un sistema profesional, en el que la población protegida son los asalariados, que deberán pagar obligatoriamente unas cotizaciones, en función de las cuales se determinan posteriormente las prestaciones a percibir.

La principal ventaja que presenta el primero de esos sistemas respecto al segundo es su carácter redistributivo. Sin embargo, también presenta un doble inconveniente comparativo: ante todo, al ser muy amplio el volumen de beneficiarios, el importe de las prestaciones no puede ser muy elevado, y en segundo lugar, para poder acceder a este tipo de programas es necesario demostrar el estado de necesidad.

Ambos programas públicos se financian asimismo de distinta forma. En el sistema universal, las prestaciones se financian por la vía presupuestaria, esto es, con ingresos impositivos. En cambio, en el sistema profesional las pensiones públicas se financian con cargo a las cotizaciones sociales realizadas por los trabajadores y por los empleadores a nombre de estos, que en ambos casos suelen ser un porcentaje de los salarios de los trabajadores. Bajo este sistema la cantidad que recibe el asalariado cuando se produce la contingencia que da derecho a la prestación depende de las cotizaciones realizadas por él y por el empleador, dejándose así al margen del sistema a los individuos que no han cotizado previamente.

En los programas públicos de pensiones financiadas con las cotizaciones sociales ingresadas por los trabajadores y por los empleadores, la relación entre las cotizaciones y las prestaciones correspondientes puede establecerse mediante dos sistemas distintos: el sistema de capitalización y el sistema de reparto.

  • Sistema de capitalización

De acuerdo con el sistema de capitalización, las cotizaciones pagadas por el individuo, al igual que haría un fondo privado, se invierten por la Seguridad Social en activos sin riesgo (Deuda Publica interior o exterior), de tal manera que, tras su jubilación, el individuo recibe el importe de sus cotizaciones más los rendimientos generados por estas, a una tasa anual igual al tipo de interés de mercado de dichos activos. Cuando en un sistema de pensiones públicas la tasa de rendimiento anual es igual al tipo de interés de mercado, se dice que es actuarialmente equitativo o justo.

Bajo este sistema, por tanto, la pensión que recibe cada persona se satisface con las cotizaciones que esta ha ingresado previamente y sus rendimientos. En él el factor crucial es, obviamente, la rentabilidad real de las aportaciones realizadas, que será de interés si la economía crece en términos reales y si la tasa de rendimiento del capital supera a la tasa de crecimiento de la renta nacional, doble condición que solo se ha dado en algunos periodos de tiempo, pero no en otros. En el sistema de capitalización, además, la volatilidad de los mercados de activos financieros es un hecho frecuente, la inflación y la mayor longevidad de los pensionistas son riesgos consustanciales al mismo, la gestión es costosa, y las crisis financieras, o una mala gestión, originan costes y dificultades que pueden provocar incluso la quiebra de los fondos. Y todo ello sin ignorar que las pensiones de viudedad, orfandad e invalidez pueden ser sumamente bajas, porque se cubren con las aportaciones realizadas y el rendimiento obtenido con ellas hasta el momento de producirse tales contingencias.

  • Sistema de reparto

Frente al sistema de capitalización, en el sistema de reparto las cotizaciones que pagan los trabajadores en activo se utilizan para pagar las pensiones de los jubilados en ese momento. Con este sistema, por tanto, la pensión de cada persona se financia, no con las cotizaciones por él realizadas, sino con las que realizan quien están trabajando. En otras palabras, los jóvenes pagan las pensiones de los jubilados, con la confianza de que la siguiente generación de jóvenes pagara las suyas en el futuro. La mayor parte de los países, incluido España, aplican actualmente este sistema de reparto.

En el sistema de reparto, tenemos que

NÚMERO DE PENSIONISTAS = TIPO DE LAS COTIZACIONES · SALARIO MEDIO DE CADA TRABAJADOR · NÚMERO DE TRABAJADORES EN ACTIVO, o,

PENSION DE JUBILACION = (TIPO DE LAS COTIZACIONES · SALARIO MEDIO DE CADA TRABAJADOR · NÚMERO DE TRABAJADORES EN ACTIVO) / NÚMERO DE PENSIONISTAS

Dos expresiones en las que TIPO DE LAS COTIZACIONES · SALARIO MEDIO DE CADA TRABAJADOR · NÚMERO DE TRABAJADORES EN ACTIVO representa los recursos disponibles en cualquier momento para pagar las pensiones.

De esto modo, si los salarios reales y el empleo aumentan a una tasa anual de W y 1, respectivamente, los recursos disponibles para el pago de las pensiones crecerán a la tasa anual de W + 1. Como corolario, cuando W + 1 > i (esto es, cuando el crecimiento anual de los salarios más el del empleo exceda del tipo de interés vigente en el mercado), caso en el que el sistema será más que actuarialmente equitativo o justo, el trabajador preferirá el sistema de reparto al de capitalización. Por añadidura, cuando la economía se encuentre en una fase de crecimiento con salarios reales constantes (W = 0) y pleno empleo (y, en consecuencia, 1 = n, siendo n la tasa de crecimiento de la población), la condición W + 1 > i se transformaría en n > i, verificándose así la importancia de los efectos de la demografía sobre el sistema.

Adicionalmente, es claro que la condición anterior puede cumplirse en algunas etapas, pero no en otras, y consiguientemente, que el sistema de reparto beneficia a algunas generaciones pero perjudica a otras, propiciando así una redistribución intergeneracional de renta.

ActivoEntradaSTOP /PROFITResultado
5/12/18
VENTA: 11.242
S:11.330
TP: 11.032
+210
15/11/18
VENTA: 9050
S: 9286
TP: 8664
+386
22/10/18
VENTA: 8828
S: 8890
TP: 8635
-62
24/10/18
VENTA: 7132
S: 7214 TP: 6951
+181
22/10/18
VENTA: 2758
S: 2783 TP: 2719
+39
22/10/18
VENTA: 25302
S: 25643
TP: 25046
+256
22/10/18
VENTA: 3209
S: 3294
TP: 3097
EN MERCADO
22/10/18
VENTA: 5.14
S: 5.26
TP: 5
+140
22/10/18
VENTA: 8905
S: 9031
TP: 8778
+82
17/10/18
VENTA: 9.064
S: 9.181
TP: 8839
+225
3/9/18
VENTA: 9400
S: 9500
TP: 9201
+199
10/9/18
VENTA: 9.271
S: 9300
TP: 9121
-29
10/9/18
COMPRA: 22.478

S: EN ENTRADA
TP: 23.019
+541
10/9/18
COMPRA: 7.411

S:7.384
TP: 7.480
+69
10/9/18
VENTA: 12.008
S:12.043
TP: 11.906
+102
10/9/18
COMPRA: 1.16180

S: 1.16060 TP: 1.16500
+32

A la vista de las expresiones algebraicas anteriores, se constata, a su vez, que, puesto que el Sector Publico difícilmente puede influir sobre W y NUMERO DE TRABAJADORES, solo cuenta con tres posibilidades de actuación para la determinación del nivel de las pensiones:

  1. fijar el tipo de cotización y pagar las pensiones que permita la recaudación así obtenida;
  2. determinar las pensiones que desea pagar y establecer el tipo de cotización necesario para financiarlas, y, por ultima,
  3. fijar el nivel de pensiones y el de las cotizaciones, cubriendo el posible déficit resultante con cargo a sus ingresos generales.

La segunda opción puede plantear, no obstante, dos importantes problemas. Por una parte, si el número de pensionistas es alto en relación al de trabajadores activos, o si el salario real es bajo en relación a la pensión deseada, el tipo de cotización necesario para financiar las pensiones puede ser muy elevado. Por otra, si el Sector Publico se viese obligado en la práctica a variar el tipo de cotización en todos los periodos, el sistema fiscal proyectaría una imagen de constante inestabilidad.

Estos problemas han llevado, de hecho, a muchos países a adoptar la tercera opción como fórmula para la determinación del nivel de pensiones. Con ella, además, si el Sector Publico desea aumentar las pensiones de los jubilados sin incurrir en un déficit imposible de financiar, siempre podrá reducir otros gastos en contrapartida. De otro modo, si el déficit supera durante un largo periodo de tiempo la suma con la que el Sector Publico desea aumentar el nivel de vida de los pensionistas, deberá introducir cambios en el nivel de pensiones, tipos de cotizaciones o ambos factores a la vez.

Con carácter general, el sistema público de pensiones persigue un doble objetivo:

  • Garantizar unos recursos, en el momento de la jubilación, a las personas que han cotizado a lo largo de su vida profesional, o al menos durante una parte suficiente de la misma, y
  • Ofrecer unos recursos mínimos a las personas que no han cotizado previamente, o que habiéndolo hecho lo ha sido por un importe insuficiente como para tener derecho a percibir una pensión. Objetivo claramente redistributivo, se trata, en suma, de que las personas con mayor capacidad económica transfieran renta a las que no lleguen al nivel mínimo de subsistencia establecido.

En la mayoría de los países desarrollados coexisten ambos objetivos, por lo que se puede distinguir entre una prestación de carácter contributivo (financiadas con las cotizaciones sociales satisfechas por sus beneficiarios) y otras de carácter no contributivo (sufragadas con cargo a los ingresos generales del Estado).