Concepto y tipos de eficiencia

Concepto y tipos de eficiencia

CONCEPTO Y TIPOS DE EFICIENCIA

Una mejora de la eficiencia en los procesos productivos públicos, que permita en el medio y largo plazo un ahorro importante de recursos públicos, es de todo punto un reto necesario. Para poder implementar y medir dicha mejora resulta imprescindible acotar este concepto de eficiencia en la producción o eficiencia productiva.

En un contexto microeconómico, la idea general que subyace al concepto de eficiencia productiva es que no existan despilfarros en la administración de los recursos. De acuerdo con la teoría económica, la eficiencia productiva exige maximizar la producción obtenido a partir de una cantidad dada de factores productivos, caso en el que ha de hablarse de eficiencia productiva en términos de output, o, alternativamente, minimizar los factores productivos consumidos para obtener una determinada producción, caso en el que se está haciendo referencia a la eficiencia productiva en términos de input.

Un escollo generalizado al que se han enfrentado y se enfrentan los estudios sobre eficiencia en la literatura especializada es la utilización de este termino de manera ambigua. Ciertamente, los términos de eficiencia, productividad y eficacia suelen emplearse a menudo como vocablos sinónimos, sin reparar en el hecho de que aluden a conceptos totalmente distintos. He aquí a continuación esta distinción conceptual, así como los distintos tipos de eficiencia.

  • Eficiencia, productividad y eficacia

En el caso más sencillo de un proceso productivo en el que se consume un solo input y se produce un solo output, la productividad se identifica con el cociente entre el output obtenido y el input empleado.

La eficiencia es un indicador que se elabora mediante la comparación de los valores reales de los inputs y los outputs que registra una unidad productiva y los valores óptimos de los mismos, de tal forma que cuanto más se aproximen los primeros a los segundos, más eficiente será la unidad de producción considerada.

Así, cabe precisar que la eficiencia es un indicador relativo de la valoración de la actuación de las entidades productivas, mientras que la productividad es un indicador absoluto que no proporciona ninguna información sobre dicho comportamiento y que, por lo mismo, tiene menor potencial informativo.

En contraste, la eficacia mide el grado de consecución de un objetivo propuesto, de suerte que si este ha sido alcanzado plenamente se dice que se ha actuado con eficacia. A diferencia, pues, de la eficiencia, la eficacia no considera ni el coste ni el beneficio de conseguir dicho objetivo, ni si existen modos alternativos de lograrlo. En rigor, una actuación eficaz no implica eficiencia en la consecución de los objetivos planteados. Antes al contrario, puede darse el caso de que una entidad tenga una actuación eficaz (cumpla los objetivos fijados= pero, al mismo tiempo, ineficiente (no minimice sus costes).

En general, la eficacia suele relativamente más difícil de medir en el ámbito público, por cuanto en este tipo de organización no lucrativas no siempre existen objetivos definidos, en parte debido a las imprecisas demandas del público y a los escasos esfuerzos de las autoridades públicas en especificar su oferta.

Existen distintos tipos de eficiencia que conviene diferenciar con claridad, sobre todo de cada a su posterior medición, ya que según cual sea la modalidad evaluada los resultados obtenidos serán diferentes.

Entre las clases de eficiencia habitualmente estudiadas en un proceso productivo, cuatro merecen especial atención: eficiencia técnica, ineficiencia X, la eficiencia asignatura y la eficiencia total.

  • Eficiencia técnica

Al igual que el concepto general de eficiencia productiva, la eficiencia técnica puede expresarse también en términos de inputs y de outputs. En el primer caso, la eficiencia se logra cuando se emplea el mínimo de factores productivos, combinado en una proporción concreta, para obtener un nivel dado de producción o servicio; en el segundo, cuando se obtiene el máximo producto o servicio a partir de unos factores dados, combinados en una proporción determinada. Es este, en efecto, un concepto tecnológico que se centra básicamente en los procesos productivos y en la organización de las actividades, y que se caracteriza por que se parte de una proporción concreta de factores, determinada por la tecnología, cuyo coste se minimiza o cuya producción se maximiza. La eficiencia técnica se fija en las cantidades y no en los valores.

  • Ineficiencia X

Bajo la ineficiencia X tampoco se llega a consumir el mínimo de factores productivos, combinados en una proporción determinada, para conseguir un determinado nivel de producto, pero ahora las causas de la ineficiencia no son tecnológicas, sino más bien imputables a los individuos que intervienen en el proceso productivo. Ciertamente, los individuos pueden limitar su esfuerzo y maximizar su utilidad consumiendo más recursos de los necesarios para obtener un output determinado, a consecuencia, entre otras razones, de la falta de presiones suficientes dentro de la propia entidad o del mercado. El Sector Publico puede constituir, sin duda, un buen caldo de cultivo para esta clase de ineficiencias, como resultado de la información asimétrica y la falta de incentivos con que suele desarrollarse la actividad pública.

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  • Eficiencia asignativa y eficiencia global

El termino de eficiencia asignatura también se denomina eficiencia precio, se usa para denotar el logro de un coste mínimo en la producción de un nivel dado de output o servicios al modificarse las proporciones de los factores utilizados, de acuerdo con sus precios y productividades marginales. Alternativamente, esta suerte de eficiencia también implica la obtención de un máximo de producto a partir de un coste determinado, reajustando la proporción en que se combinan los factores según sus precios y las productividades marginales. EN otro sentido, la ineficiencia asignativa refleja en que medida los inputs se emplean en unas proporciones inadecuadas, dados sus precios y las productividades marginales.

Se establece que el logro de la eficiencia total exige la consecución simultanea de la eficiente técnica y la eficiencia asignativa.

  • Eficiencia económica

Como ya se ha dicho, la eficiencia técnica se obtiene mediante la comparación de las cantidades observadas de inputs y outputs de cada unidad productiva con el óptimo de estas cantidades, definido por la frontera de producción. Ahora bien, cuando la comparación se realiza definiendo un óptimo en términos de un objetivo económico concreto de dicha unidad (minimización de costes o maximización de ingresos o beneficios), la medida de eficiencia que se obtendrá será la denominada eficiencia económica. En este sentido, una unidad productiva presentara ineficiencia económica desde la perspectiva de los costes, cuando los costes de producción de sus outputs sean superiores a los costes mínimos determinador por la correspondiente frontera de costes. La medida obtenida indicara, por tanto, el ahorro de costes potencial que podría conseguirse si se eliminaran las eficiencias. Alternativamente, una entidad cualquier experimentara ineficiencia económica desde la perspectiva de los ingresos cuando los ingresos obtenidos por la venta de los outputs sean inferiores a los ingresos máximos u óptimos.

A diferencia de la eficiencia técnica, la eficiencia económica requiere, pues, el conocimientos de los precios de los inputs (si el objetivo es minimizar los costes), de los outputs (si el objetivo es maximizar ingresos) o de ambos (si el objetivo es maximizar beneficios). No obstante, en las Administraciones Publicas, por tratarse de un agente sin finalidad de lucro, cuyo output no se vende en el mercado y carece, por tanto, de precios para su valoración, solo tendría sentido evaluar la eficiencia económica en términos de costes.

En lo que sigue se describen las principales aproximaciones analíticas a la evaluación del comportamiento productivo y de la eficiencia con que el sector Publico utiliza sus recursos desde una perspectiva macroeconómica, a saber:

  • La comparación del comportamiento del indicador de producción física publica con los costes de producción de la misma (consumo público)
  • Técnicas de medición basadas en los modelos frontera.
  • Comparación del comportamiento productivo del Sector Publico (como una empresa que produce bienes y servicios) con el del sector privado.
  • Comparación del comportamiento del indicador de producción física publica con sus costes de producción

Siguiendo una metodología no frontera, esta primera aproximación a la evaluación de la eficiencia publica consiste en la elaboración de un indicador sintético de la producción publica a partir de la media ponderada de los indicadores parciales representativos de las distintas funciones del gasto, en la que las ponderaciones pueden coincidir con el consumo público correspondiente a cada función de gasto público o con otros coeficientes tales como personales empleado, horas trabajadas o precios sombra.

El principal inconveniente de esta vía de aproximación a la eficiencia global del gasto público es obviamente que no tiene en cuenta la calidad de los servicios producidos.

  • Técnicas de medición basadas en los modelos frontera

Como su propio nombre indica, estos modelos se basan en la estimación de una frontera que representa el comportamiento optimo, esto es, el valor de la función máximo o mínimo que puede lograrse bajo ciertas condiciones determinadas por la tecnología. Respecto a la eficiencia productiva, las medidas de eficiencia se obtienen comparando los valores observados de los inputs y outputs de cada unidad productiva con el óptimo definido por la frontera de producción estimada.

Importante señalar que el tipo de medida de eficiencia obtenido con estas técnicas se basa siempre en un conjunto de datos individualizados para cada unidad productiva en vez de datos agregados.

En general, la eficiencia básica para la aplicación de los modelos frontera es la de disponer de información sobre varias unidades similares, es decir, unidades que tengan idénticas funciones genéricas y utilicen el mismo tipo de inputs para producir outputs semejantes. Con estos modelos lo que se pretende medir es la eficiencia relativa de cada unidad, tomando como referencia para la comparación precisamente las unidades productivas que presentan un mejor comportamiento en términos de inputs o outputs, que son las que definen la frontera de eficiencia observada. En consecuencia, la condición previa para que se pueda aplicar esta metodología es, sencillamente, que puedan identificarse unos outputs concretos de la actividad objeto de evaluación y que, ya sea directamente o a través de variables proxy, esos outputs admitan algún tipo de cuantificación.

  • Comparación de los comportamientos productivos de los sectores público y privado

La estimación de la eficiencia del gasto público por esta vía comparativa puede realizarse mediante dos formas distintas:

  • Analizando el crecimiento de los factores productivos utilizados por las Administraciones Publicas.
  • Comparando el coste de utilización de los recursos públicos en os usos alternativos: en el propio sector de Administraciones Públicas y en el sector empresarial de la economía.
Consumo de factores productivos por las Administraciones Publicas Coste de prestación de los servicios públicos Vs coste de producción de los servicios privados
Una primera aproximación a la productividad en las Administraciones Publicas consiste en analizar la evolución seguida por el consumo de factores productivos.

En España, el empleo en las AAPP entre 1975/1991 creció, en promedio, desde un 8,4% de la ocupación total de la economía a un 14%. Asimismo, en lo que a la formación bruta de capital se refiere, la inversión pública paso de representar un 9,9% de la inversión total en 1975 a un 26,4% en 1991. Estos datos evidencian una pronunciada intensificación de la utilización de factores por parte de las AAPP, que, en buena lógica, debería haber reportado un notable aumento de la producción pública.

 

En cuanto a los datos del crecimiento del empleo, puede extraerse la conclusión de que para que la productividad media del factor trabajo en las AAPP mantuviera su posición relativa respecto al sector empresarial, la producción de servicios públicos tendría que haber aumentado a una tasa anual en torno al 7% en dicho periodo, es decir, debería haber más que duplicado la tasa de crecimiento de la producción empresarial destinada al mercado.

Lo cierto es que la percepción de los ciudadanos de los servicios públicos recibidos no parece coincidir con un incremento real tan importante, lo que inevitablemente puede llevarnos a pensar en una caída de la productividad media del factor trabajo en esos años.

El segundo procedimiento para determinar la eficiencia comparativa de las AAPP es comparar el coste de prestación de los servicios públicos con el coste de producción de los servicios privados que se obtendría si este sector privado utilizara los factores productivos que de hecho utilizan esas AAPP. Si, empleando los mismos recursos, el coste de los servicios públicos excediera al coste de los servicios privados que podrían obtenerse con tales medios, se comprobaría la existencia de un exceso en las retribuciones y/o un uso público de los recursos relativamente menos eficiente.

El coste de utilización de los recursos productivos por el Sector Publico se identificaría con el gasto publico generado por las AAPP, pudiéndose determinar mediante la suma de los sueldos y salarios del personal y funcionariado públicos y los intereses del capital, coste este que, por no disponerse de información específica para el Sector Publico, se fijaría utilizando los mismos módulos retributivos seguidos por el sector privado.

 

El problema se reduciría a determinar cuánto aumentaría o disminuiría el coste de producción de los bienes y servicios si los recursos utilizados por el Sector Publico fuesen cedidos al sector privado. Los resultados posibles de tal comparación podrían ser algunos de los tres siguientes:

· El coste de utilización de los recursos públicos cedidos seria análogo en los sectores privado y público.

· La utilización de tales recursos resultaría más costosa o menos eficiente en el sector privado que en el Sector Publico.

· El sector privado seria más eficiente que el Sector Publico al a hora de utilizar los recursos.

Para el caso de España, se ha podido estimar que para el periodo 1970/1988 el coste estimado de los servicios públicos fue, en promedio, un 42,6% superior al que se hubiese generado si los mismos recursos hubiesen sido utilizados en el sector privado (el desfase mayormente comprende al sector servicios). Este exceso de coste en el sector servicios públicos respecto al sector servicios privado se descompondría, una vez tenidas en cuenta las diferencias en las retribuciones salariales en ambos sectores, en dos sumandos concretos: una primera diferencia del 18,28% imputable a la mayor retribución del factor trabajo y una segunda del 24,32% imputable a la menor eficiencia en el uso de los recursos.

Así pues, los resultados de los estudios aquí comentados informan con claridad sobre la existencia de una baja eficiencia comparativa del sector AAPP respecto al sector privado en la experiencia comparada en general y en España en particular, a la par que sobre las posibilidades de mejora abiertas para el logro de una administración pública eficiente.

  • Concepto y aspectos problemáticos del análisis coste-beneficio

Uno de los aspectos del contenido del proceso presupuestario de mayor relevancia ha sido, precisamente, la evaluación exhaustiva de programas alternativos con el auxilio de los instrumentos del análisis económico, entre los que destaca el análisis coste-beneficio (ACB).

El ACB intenta evaluar en términos monetarios las corrientes de costes y beneficios que se derivan de distintos proyectos de gasto público, con el objeto de calcular el beneficio neto social de cada uno de ellos y facilitar la elección del proyecto más conveniente. Evidentemente, puesto que ambas corrientes de costes y beneficios se producen a lo largo del tiempo, han de expresarse en valores actuales utilizando un tipo o tasa social de descuento. Su uso es especialmente útil en la evaluación de los proyectos de inversión, aunque también se ha utilizado en otros ámbitos, como son el de la sanidad, la educación y los servicios sociales.

La idea del del ACB se ha dirigido al estudio de los problemas técnicos que surgen en su aplicación práctica a la evaluación de proyectos. En una elevada proporción, estos estudios se han centrado en cinco aspectos problemáticos del ACB:

  1. Definición explicita de los objetivos de política económica o social que se desean alcanzar.
  2. Estudio de las vías alternativas para conseguirlos.
  3. Enumeración, definición y cuantificación de los costes y beneficios físicos, monetarios y sociales que deben computarse en el cálculo.
  4. La elección de la tasa social de descuento apropiada para la actualización y homogeneización temporal de los flujos previstos de beneficios y costes, necesarias para poder practicar una acertada comparación.
  5. Selección de algún criterio o regla de decisión para elegir la alternativa más eficiente, considerando el riesgo y la incertidumbre y los efectos distributivos de los diferentes proyectos.