Contrato de depósito y de fianza

Contrato de depósito y de fianza

Es el contrato en virtud del cual una persona, depositante, entrega una cosa mueble a otra, depositario, para que esta la guarde y se la devuelva, cuando aquella se la reclame.

Son elementos distintivos del depósito la entrega de la cosa y la finalidad estricta de custodia. Esta última nota es tan esencial que diferencia a este contrato de aquellos otros en los que la custodia de la cosa es una obligación necesaria, pero no el fin exclusivo o, cuando menos, principal, de la operación, como sucede en el comodato, arrendamiento, transporte, presenta…

El deposito es un contrato real, que solo se perfecciona con la entrega de la cosa; es naturalmente gratuito, aunque en virtud de pacto puede ser retribuido; y unilateral o bilateral, según sea gratuito o retribuido.

El depositario está obligado a guardar y a conservar la cosa entregada, sin usarla (si tiene permiso para servirse de ella, el contrato pierde el carácter de depósito y se convierte en préstamo o comodato) y de otra, queda obligado a restituirla en cuanto se la reclame el depositante o cuando tenga justos motivos para no conservarla.

 

EL CONTRATO DE FIANZA

·         Ideas generales: fianza subsidiaria y fianza solidaria

La fianza consiste en una garantía de carácter personal, tendente a asegurar la satisfacción del acreedor de un derecho de crédito, previniendo el riesgo de insolvencia, total o parcial, del deudor, es decir, de que este no pueda cumplir su obligación. Tal aseguramiento tiene lugar mediante la posibilidad de acudir a otro patrimonio para la efectividad de la obligación: el patrimonio del fiador.

Así, la fianza es la garantía personal que se constituye al asumir un tercero el compromiso de responder del cumplimiento de una obligación si no la cumple el deudor principal, extendiendo la responsabilidad a su propio patrimonio. En tal sentido, por la fianza se obliga uno a pagar o cumplir por u tercero, en el caso de no hacerlo este.

Se deduce fácilmente del ultimo inciso que, en principio, la fianza tiene carácter subsidiario; el fiador solo habrá d afrontar el pago de la obligación afianzada en caso de que el deudor no haya hecho frente a ella. El fiador, se dice, hoza del beneficio de excusión.

Sin embargo, no desconoce el propio Código civil la posibilidad de que deudor principal y fiador queden obligados al pago de la obligación en un mismo plano, de forma solidaria. En tal caso, el acreedor, llegado el momento de cobro de la deuda, puede reclamarla a cualquiera de ellos, deudor y fiador, o al fiador directamente. Dado que, en tales supuestos, deudor y fiador se gallan solidariamente obligados al pago, se habla de fianza solidaria.

Conviene advertir que, en la práctica, es más abundante la fianza solidaria que la subsidiaria, en cuando aquella garantiza de forma más completa y precisa los derechos del acreedor.

·         Características del contrato de fianza

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Este contrato por el cual una tercera persona, distinta del deudor, se obliga al cumplimiento de una obligación ajena, tiene los siguientes caracteres:

1.       Es un contrato accesorio, en cuanto se celebra en función de una obligación principal valida cuyo cumplimiento garantiza, afectándole todas sus vicisitudes. “El fiador puede obligarse a menos pero no a más que el deudor principal, tanto en la cantidad como en lo oneroso de las condiciones. Si se hubiese obligado a más, se reducirá su obligación a los límites de la del deudor”.

2.       Es consensual, ya que se perfecciona por el mero consentimiento: la fianza no se presume: debe ser expresa y no puede extenderse a más de lo contenido en ella. Ha de constar claramente la voluntad de afianzar.

3.       Puede ser gratuito u oneroso, aunque lo normal es que se constituya con el primer carácter. Es oneroso en el caso de que el fiador reciba una contraprestación a cambio de afianzar la obligación ajena.

4.       En el caso de que sea gratuito, estaremos ante un contrato unilateral, ya que solo nacen obligaciones a caro del fiador y a favor del acreedor, por lo que en este caso basta con que intervengan en el contrato de fianza estos dos últimos. Es bilateral en el caso de que el fiador reciba una retribución, ya sea del deudor o del acreedor, pues ambos son beneficiarios de la prestación de la fianza.

5.       Se suele considerar un contrato abstracto y no causal, al ser la causa o relación por la que alguien se obliga a pagar por otro independiente de la relación que surge entre acreedor y fiador, de una parte; y de otra, de la relación existente entre el deudor y el acreedor.

 

OTRAS CLASES DE FIANZA

·         Fianza convencional, legal y judicial

Atendiendo a su origen, la fianza puede ser convencional, legal y judicial.

Es convencional cuando surge de un contrato de fianza convenido espontáneamente o exigido al deudor por el acreedor.

Es legal o judicial cuando por disposición de la ley o del juez el deudor ha de garantizar el cumplimiento de su obligación mediante la intervención de un fiador; no excluyendo estas la celebración de un contrato de fianza entre la persona ante quien ha de prestarse la fianza y el fiador, pues son dicho contrato no asumiría este ninguna obligación (por ejemplo, la fianza de libertad para un preso).

·         Fianza simple y subfianza

Por la obligación garantizada, se distingue entre la fianza simple o doble, en cuyo caso se habla de su fianza. La primera garantiza la obligación principal; la segunda garantiza una fianza anterior, es decir, la obligación del fiador.

·         Fianza indefinida o ilimitada y fianza definida o limitada

Por la extensión con que el fiador garantiza la obligación principal, la fianza será indefinida o ilimitada si comprende la obligación principal, las responsabilidades accesorias de esta e incluso los gastos del juicio, mientras que, si la fianza se circunscribe a la obligación principal o aparte de la misma, concretamente señalada en el contrato, estaremos ante un a fianza definida o limitada.

 

CONTENIDO DEL CONRATO DE FIANZA

Al asegurar el fiador personalmente una obligación del otro surgirá una relación jurídica entre el propio fiador con el acreedor, además de la que une con el deudor cuya obligación garantiza. Si, además, son dos o más los fiadores de un mismo deudor y por una misma deuda, se producirá una relación entre estos cofiadores. Semejante entrecruzamiento de posiciones jurídicas requiere realizar una disección de las mismas a efectos pedagógicos.

·         Relación entre acreedor y fiador

Es la que propiamente se deriva del contrato de fianza, ya que la que se produce entre el fiador y el deudor o entre cofiadores se deriva propiamente hablando del hecho del pago por parte del fiador.

La volición principal del fiador consiste en pagar la deuda, en el caso de no hacerlo el deudor y con la extensión que se haya pactado. Pero tiene derecho a eludir el pago, mientras no se demuestre la insolvencia, total o parcial, del deudor; es lo que se denomina beneficio de excusión, estableciendo el código civil que, para poder aprovecharse de este beneficio, el fiador debe oponerlo al acreedor luego que este le requiera para el pago y señalarle bienes realizables del deudor principal.

Es importante señalar que, el beneficio de excusión no procede en los siguientes casos:

1.       Cuando el fiador haya renuncia a la excusión expresamente.

2.       Cuando se haya obligado solidariamente con el deudor.

3.       En caso de quiebra o concurso del deudor.

4.       Cuando el deudor no pueda ser demandado judicialmente dentro de España.

5.       En caso de fianza judicial.

Siendo varios los fiadores de un mismo deudor y por una misma deuda, la responsabilidad se divide entre todos (beneficio de división), constituyéndose la obligación con el carácter de mancomunada, no pudiendo el acreedor reclamar a cada fiador sino la parte que le corresponda satisfacer, a menos que se haya estipulado expresamente la solidaridad.

·         Relación entre deudor y fiador

Aun antes de haber pagado, en determinados supuestos, el fiador puede proceder contra el deudor principal a fin de que este le releve de la fianza o le garantice el reembolso del pago a realizar por el fiador.

Tales supuestos son los siguientes: cuando el fiador se ve demandado judicialmente para el pago, en caso de quiebra, concurso o insolvencia del deudor, cuando el deudor se ha obligado a relevarle de la fianza en un plazo determinado y este ha llegado, cando la deuda es exigible, y cuando hubieran transcurrido diez años de la fianza y la obligación principal no tiene termino fijo para su vencimiento, a menos de que no pueda extinguirse sino en un plazo mayor del citado.

Si efectivamente llega a pagar por el deudor principal, el fiador tiene el derecho de reintegrarse lo pagado, mediante:

1.       La acción de reembolso, en virtud de la cual el deudor ha de indemnizar al fiador de:

a.       La cantidad total de la deuda,

b.       Los intereses legales desde que le hizo saber el pago.

c.       Los gastos ocasionados después de ponerle en conocimiento que fue requerido para el pago,

d.       Los daños y perjuicios, cuando procedan.

2.       La subrogación en virtud de la cual el fiador se convierte en acreedor del deudor, y que le permite utilizar, como subrogado, todas las garantías o derechos accesorios que correspondían al acreedor, para cobrar lo que realmente satisfizo o pago por el deudor.

No obstante, el pago del fiador no puede perjudicar los legítimos derechos del deudor. Por tanto, si el fiador paga sin ponerlo en conocimiento del deudor, podrá este oponerle las excepciones que hubiera podido oponer al acreedor (por ejemplo, la prescripción de la deuda), y si llega a pagar el deudor, ignorando que lo ha hecho el fiador con anterioridad, el deudor queda liberado y el fiador solo podrá reclamar del acreedor.

·         Relación de los cofiadores entre si

Cuando son dos o más los fiadores de un mismo deudor y de una misma deuda, el que de ellos haya pagado puede hacer uso del derecho de división, en virtud del cual podrá reclamar a cada uno de los otros la parte que proporcionalmente le corresponda satisfacer, al tratarse de una obligación mancomunada. Si uno fuera insolvente, su parte recaerá sobre los demás.

 

EXTINCION DEL CONTRATO DE FIANZA

Al ser un contrato accesorio, dispone el código civil que la obligación del fiador se extingue al mismo tiempo que la del deudor, que es la obligación principal, y por las mismas causas que las demás obligaciones. Así, además de considerar el pago hecho por el propio deudor, contiene hacer referencia a la dación en pago hecha por el deudor a la confusión que se verifica en la persona del deudor y en la del fiador cuando uno de ellos hereda al otro, etc.

Fuente: Derecho civil y patrimonial. Carlos Lasarte

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