La prenda

La prenda

El derecho real de prenda se constituye mediante la entrega en garantía de una cosa mueble susceptible de posesión. Dado que la entrega se realiza única y exclusivamente en función de garantía, el deudor ignorante seguirá siendo dueño de la cosa. No obstante, ello, si la cosa pignorada produce intereses, no tendrá derecho a reclamarlos, pues el acreedor pignoraticio los hace suyos para irse cobrando de cuanto el deudor ignorante le debe.

Nuestro código civil contempla la prenda como un contrato real en el que la entrega de la cosa es condición sine qua non, requiriendo, además, que su fecha conste en documento público, para que pueda surtir efectos contra terceros.

  • Obligaciones del acreedor pignoraticio

El acreedor pignoraticio posee la cosa únicamente en función de garantía del cumplimiento de la obligación principal. Por consiguiente, queda obligado a:

  1. No usar el caso, salvo autorización del propietario.
  2. Conservarla con la diligencia de un buen padre de familia.
  3. Restituirla en cuanto el deudor lleve a cabo el cumplimiento total y exacto de la obligación garantizada.

 

  • Derechos del acreedor pignoraticio

Al acreedor pignoraticio tiene derecho fundamentalmente a:

  1. Promover la enajenación forzosa de la cosa pignorada, ius distrayendo, en caso de que el deudor incumpla la obligación garantizada. A tal efecto, el acreedor puede actuar tanto judicialmente como extrajudicialmente, mediante la simple intervención notarial. Esta enajenación habrá de hacerse precisamente en subasta pública y con citación del deudor y del dueño de la prenda en su caso. Si en la primera subasta no hubiese sido enajena la prenda, podrá celebrarse suma segunda con iguales formalidades; y si tampoco diere resultado, podrá el acreedor hacerse dueño de la prenda. En este caso estará obligado a dar carta de pago de la totalidad de su crédito.
  2. Cobrar de forma preferente respecto de otros acreedores, y en relación con el precio obtenido en la subasta pública.
  3. Derecho al abono de los gastos que hubiere hecho para conservar la cosa en buen estado.
  4. Derecho de retención sobre la cosa, es decir, derecho a seguir conservándola bajo su poder mientras el deudor no cumpla de forma total con la obligación garantizada (más los intereses y, en su caso, e abono de los gastos antes referidos). El derecho de retención lo tiene el acreedor pignoraticio hasta que se le pague el crédito.

Fuente: Derecho civil y patrimonial. Carlos Lasarte

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