Integración europea; segunda, tercera y cuarta etapa

Integración europea; segunda, tercera y cuarta etapa

  • La segunda etapa del proceso integrador europeo: la búsqueda de la estabilidad monetaria

Un mercado común requiere una cierta estabilidad en los tipos de cambio de las monedas. Aunque el Tratado de Roma hacia referencia a un conjunto de difusas obligaciones monetarias, la primera fase de laintegracion no planteo problemas graves en ese terreno porque el Sistema de Bretton Woods, de paridades semifijas, procuraba una estabilidad razonable. Los problemas se iniciaron con la quiebra del mecanismo, a partir del 1971, y el paso al sistema de tipos flotantes.

Conscientes de los peligros que la nueva situación encerraba, los por entonces seis miembros de la CEE decidieron en 1972, Basilea, mantener entre sus monedas un margen de fluctuación de +/- 2.25%, comprometiéndose los bancos centrales a intervenir en los mercados de cambios para defender esos márgenes. Para reforzar tal cooperación se cren el 1973 el Fondo Europeo de Cooperación Económica.

La serpiente en el túnel, primera experiencia monetaria, denominada asi porque los limites de oscilación -las paredes del túnel- se median a partir de una paridad (valor comparativo de una moneda con otra) fija de cada moneda con respecto al dólar, ofrecio escasos resultados y planteo numerosos problemas. La razón fundamental de todo ello fue la divergencia de las economías, sobretodo Alemani y Francia, y los fuertes desequilibrios de balanza corriente de algunos miembros. 

Ante la falta de operatividad de la serpiente, el Consejo de Europa decidio, en 1977, articular un nuevo sistema monetario europeo que redujera la volatibilidad de los cambios y prepararse el camino para la Unión Monetaria. Francia y Alemania fueron los principales valedores de la idea, mientras que el Reino Unico decidio no participar en el nuevo sistema.

Hasta 1992, el sistema monetario europeo funcionó relativamente bien. En septiembre de ese año, cuando ya once países miembros se habían incorporado a ese mecanismo, el sistema, acosado por la plena libertad de movimientos de capital (que magnificó los movimientos especulativos), por la divergencia nominal de algunas economías (España e Italia principalmente), y por la inestabilidad de Alemania tras la unificación, dejó de funcionar. En agosto de 1993 y tras un año de continuas turbulencias cambiarias, los doce decidieron ensanchar los márgenes de fluctuación hasta el +/- 15%, lo que, de hecho, instauraba un régimen de flotación administrada.

  • La tercera etapa: el Mercado Único

A partir de 1977, el impulso integrador se había perdido en parte por la falta de perspectivas y, con mas peso, por la larga recesión y el crecimiento del desempleo. Tras una serie de reuniones, celebradas del 1982/85, el Consejo Europeo solicitó a la comisión que redactase un informe, el Libro Blanco, que contuviera las medidas necesarias para transformar los doce mercados de la Comunidad en un inmenso mercado único. La fecha limite quedaba fijada para el 31 de diciembre de 1992 y las tres grandes lineas de acción deberían ser la supresión de fronteras físicas, técnicas y fiscales.

  1. Suprimir las fornteras físicas, consistía en suprimir las aduanas y los controles correspondientes.
  2. Suprimir las fronteras técnicas significaba armonizar las legislaciones, abrir los mercados públicos, lograr la libre circulación de trabajadores y profesionales liberales y cooperación entre empresas comunitarias, reforzar la competencia y ampliar una política única en materia de ayudas estatales.
  3. Suprimir las fronteras fiscales implicaba armonizar el IVA y los impuestos específicos, con fecha limite a finales de 1997.

De entre las muchas disposiciones contenidas en el acta única, que supuso una modificación del Tratado de Roma, cabe destacar las cinco siguiente, encaminadas a impulsar el esfuerzo de integración:

  1. Mercado Unico.
  2. Cohesion económica y social; para reducir las diferencias entre las diversas regiones y el retraso de la regiones menos favorecidas, la Comunidad hara uso de los fondos estructurales, del Banco Europeo de Inversiones y de otros instrumentos financieros existentes.
  3. La intención de crear la Unión Económica y Monetaria.
  4. Decisiones del Consejo de Ministros; se amplía el ámbito de las que peuuden adoptarse por mayoría cualificada.
  5. Ampliación de los poderes del Parlamento Europeo. El matiz mas relevante consiste en señalar que si el Parlamento, por mayoría absoluta, hubiese rechazado una propuesta del Consejo, éste solo podrá adoptarla ya por unanimidad.

La propia comisión encargó un estudio que calibrase los efectos del mercado único, estudio que, dirigo por Paolo CeCChini, se publicó en 1988. Aunque el trabajo comienza valorando los costes producidos por la fragmentación de los mercados, quizá el aspecto mas destacable del mismo es el calculo de beneficios potenciales, en términos de bienestar, y de efectos macroeconómicos a plazo medio, derivados d ela unificación de mercados.

Sin desconocer el interés que ofrece el trabajo, el informe Cecchini adolece de dos defectos importantes;

  1. Parte en su análisis prospectivo de un conjunto de hipótesis restrictivas, asociadas a los modelos Interlink utilizando hipótesis que no suelen cumplirse en la realidad económica.
  2. Contiene una notable dosis de voluntarismo político que le hace olvidar tanto el efecto del ciclo, limitador de entusiasmos integradores en su fase de baja, como los costes que la unificación entraña para los perjudicados.
  • La cuarta etapa; el inicio de la UEM

De acuerdo con lo previsto en el Acta Única, el proceso de integración debía proseguir y alcanzar la Unión Económica y Monetaria. Por mandato expreso de la Cumbre de Hannover de Jefes de Estado y Gobierno en junio de 1988, se formo un comité especial, presidido por Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea, para que propusiese las formulas y etapas de la Unión Económicas y Monetaria. El trabajo, denominado “Informe Delors”, vio la luz en abril de 1989. El informe analiza la situación en que se encuentra el proyecto ocmunitario, determina las características y condiciones de una unión económica y monetaria y propone tres etapas para su realización.

La unión monetaria supone la convertibilidad total e irreversible de las monedas, la plena liberalización de los movimientos de capital, la integración de los mercados financieros y la fijación irrevocable de los tipos de cambio, fijación que debe dar paso, lo antes posible, a la moneda única. 

La puesta en marcha de la Unión Economía y Monetaria exigirá que el Mercado Unico se complete con medidas importantes en trers áreas relacionadas entre sí; política de competencia y fortalecimiento de los mecanismos de mercado, coordinación macroeconómica, con normas obligatorias en materia presupuestaria, tanto para reducir divergencias entre los países miembros como para diseñar un marco de política económica global para toda la Comunidad. Las etapas previstas eran las siguientes:

  1. Primera etapa:
    • Se alcanzaría la fase de mercado único, se reforzarían los fondos estructurales y se impulsaría la coordinación de las políticas económicas.
    • Aparecería el espacio financiero único.
    • Todas las monedas comunitarias se incorporarían al mecanismo de cambios del Sistema Monetario Europeo, con aplicación de las mismas reglas para todas.
    • Desaparecerán todos los obstáculos para la utilización privada del ECU (unidad de cuenta del Sistema Monetario Europeo que se basada en una cesta de monedas).
    • El Comité de Gobernadores de los Bancos Centrales asumiría un papel mucho mas relevante en el diseño de las políticas economómicas de la Comunidad.
  2. Segunda etapa:
    • Se reforzaría el marco institucional de la comunidad, profundizar en la Unión Económica y en la coordinación de políticas económicas.
    • La Comunidad desempeñaría un papel mas activo en los foros donde se discute la coordinación internacional de políticas.
    • Se crearía el Sistema Europeo de Bancos Centrales, que sentarña las bases para que la política monetaria debe de ser independiente para llegar a ser común.
  3. Tercera etapa:
    • Tipos de cambio irrevocablemente fijos y aparición posterior de una moneda única.
    • Reforzamiento de las capacidades vinculantes de los órganos comunitarios, en el terreno de las políticas económicas, y en especial en la política presupuestaria.
    • El Sistema Europeo de Bancos Centrales asumiría todas las competencias en la formulación de una única política monetaria.
    • Las reservas oficiales se pondrían en común y serian administradas por el Sistema de Bancos Centrales.

Señala el informe que, toda esa transformación, requiere de una nueva base jurídica porque ni las legislaciones nacionales en vigor permiten transferir competencias a órganos comunitarios ni el tratado de Roma, modificado por el Acta Unica, permite tampoco las cesiones necesarias para construir la Unión Económica y Monetaria; las nuevas bases pueden fugirar, eso sí, en uno o varios Tratados.

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15/11/18
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El Informe Delors, que no fija plazo para las etapas, se caracteriza por considerar que la Unión Económica y Monetaria es consecuencia natural de un Mercado Único y por preconizar el paso a una moneda única lo antes posible.

En el Mercado Único no existen barreras a los movimientos de bienes, servicios y factores productivos, pero si existen políticas económicas diferenciadas por mucho que se preconice la coordinación entre las mismas. Esas diferencias pueden producir alteraciones sustanciales en los flujos corrientes y de capital y, en consecuencia, generar fuertes tensiones sobre los tipos de camio y poner a prueba el Sistema Monetario Europeo. Si las perturbaciones cambiarias fueran suficientemente intensas, no solamente no podía quebrarse el Sistema Monetario Europeo, como en efecto sucedió, sino que las tentaciones de dar marcha atrás en el proceso integrador cobrarían fuerza. Las ventajas plenas de la Unión Monetaria solo podrán obtenerse a través de la moneda única y no de los cambios irrevocablemente fijos.

INTEGRACIÓN ECONÓMICA
Integración económica: los hechos
Efectos de la integración económica
La integración europea: primera etapa
Integración europea; segunda, tercera y cuarta etapa
Última etapa del proceso integrador europeo: el Tratado de Maastricht
La Unión Monetaria Europea, UME. Tratado de Niza y Tratado de Lisboa
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