Previsiones a largo plazo de la población residente en España

Previsiones a largo plazo de la población residente en España

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En 2010, la previsión a largo plazo de la población residente en España que realizó el INE para el período 2010-2049 señalaba una proyección de la población residente con una tendencia creciente prácticamente hasta 2045, aunque a tasas más bajas a las registradas en la primera década del siglo XXI. Sin embargo, los efectos de la Gran Recesión han modificado radicalmente estas previsiones.

En 2012 y 2014 existen nuevas previsiones de población a largo plazo (2012-2052 y 2014-2064) que definen una tendencia decreciente en la población española para todo el período.

Mientras que las tasas de inmigración comenzaron a caer a partir de 2010, la emigración de españoles hacia el exterior experimentó un incremento anual del 32%; en 2010 emigraron más de 403.000 españoles, y en 2011 409.000 españoles, frente a los 288.000 españoles que lo habían hecho en 2008.

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Estas proyecciones son relevantes para el análisis económico por ser necesarias para el cálculo de las necesidades de financiación del sistema de protección social a medio y largo plazo.

En este sentido, las previsiones del INE de 2014 señalan que, en los próximos 50 años, la población con más de 64 años se duplicará, pasando del 17,4% de la población en 2012 a representar el 38,7% en 2064. Esta situación supone una presión muy fuerte sobre el Sistema de Pensiones de la Seguridad Social, pero también sobre la sanidad pública y los recursos necesarios para dedicar a la dependencia.

A las previsiones decrecientes de población se une la mala situación en el mercado de trabajo desde 2008 con un elevado número de desempleados, lo que se traduce en un incremento de la carga de la población dependiente en el sistema.

  • Reformas para garantizar la viabilidad el sistema de pensiones de la Seguridad Social:
  1. Prolongación de la edad laboral, de 65 a 67 años.
  2. Modificación del cálculo de las pensiones mediante la ampliación del número de años que se requieren para computar la cuantía de la pensión.
  3. Cambio en el indicador para calcular la revalorización de las pènsiones; se pasa de utilizar sólo el IPC a incluir también el saldo de ingresos y gastos de la Seguridad Social, así como el saldo neto en los afiliados a la Seguridad Social.
  4. Sustitución, parcial o total, del sistema de reparto actual (en el que los trabajadores en activo pagan las pensiones de los pensionistas) por un sistema de capitalización.

Fuente: UNED