Fundamentos de la integración europea

Fundamentos de la integración europea

Antecedentes de la integración europea

La formación del Zollverein alemán en 1833 estableció una amplia zona de libre comercio, entre Prusia y determinados territorios enclavados en la propia Prusia. Las incorporaciones al Zollverein se realizaron por acuerdos sucesivos, entre Prusia por un lado, y por otro el resto de los territorios, dando lugar a la Unión del Norte. El 18 de enero de 1828 se creó la Unión del Sur, entre Wurtemberg y Baviera.

El 24 de septiembre de 1828 se estableció la Unión del Centro entre Hannover, Sajonia Real, Hesse Electoral, entre otros.

El tratado que creaba el Zollverein, finalmente se estableció el 23 de marzo de 1833 entre todos los países que formaban las diferentes uniones. Prusia administraba la unión aduanera y se encargaba de llevar a cabo los acuerdos comerciales de la unión.

En los primeros años del siglo XX también se produjeron algunos acuerdos entre diferentes países.

La Primera Guerra Mundial supuso una ruptura en este tipo de acuerdos. La guerra no solo destruyó físicamente los países y alteró profundamente sus economías, también produjo importantes cambios político-territoriales, financieros y comerciales en los países del conflicto, como: el desmembramiento del imperio Austro-Húngaro, las pérdidas de territorio de Alemania, la Revolución rusa de 1917 y las consecuencias de los préstamos de guerra. El pago de las reparaciones de guerra por Alemania, se considera un elemento que contribuyó a perturbar la solidaridad, favoreciendo la hiperinflación alemana y el ambiente de inestabilidad económica y financiera en el continente europeo, que sirvieron de caldo de cultivo para la Segunda Guerra Mundial.

La Gran Depresión de 1929 también afectó profundamente a la economía de los países europeos. El nacionalismo económico y la falta de cooperación comercial agravaron aún más los efectos adversos de la Gran Depresión y contribuyó a reducir las relaciones económicas y en el comercio en general.

Las dificultades para hacer frente al pago de las reparaciones de guerra por los alemanes se alivió con la Moratoria Hoover, por la que se les permitía el aplazamiento en el pago de la deuda por reparaciones y sirvió para aliviar la presión existente, ya que fue en 1932 en la Conferencia de Lausana cuando se reconoce implícitamente la extinción de dichas reparaciones de guerra.

A excepción de USA, las economías implicadas en la Segunda Guerra Mundial, estaban profundamente distorsionadas, debido a los daños causados. El interés por la cooperación y por los acuerdos económicos y comerciales, adquirió un nuevo matiz. Los planteamientos de integración económica y comercial se encaminan a crear vínculos que fomentasen la cooperación y el acercamiento de las economías, además de su contribución a reducir la posibilidad de nuevos enfrentamientos bélicos.

    La Comunidad Europea nace de la integración económica en Europa, surgida del proyecto de unificación política y consolidación económica para preservar la paz en el continente.

La primera iniciativa partió de las Naciones Unidas a través del establecimiento de la UNRRA (United Nations Relief and Rehabilitation Administration) o Administración de Socorros y Reconstrucción de las Naciones Unidas, que estuvo encargada desde 1943 a 1946 de aliviar la pobreza y la miseria de las zonas que iban siendo liberadas por aliados, distribuyendo alimentos, medicinas, ropa y bienes de equipo.

A principios de 1947 la falta de progreso de la recuperación europea y la escasez de dólares eran una realidad. El presidente Truman solicitó un nuevo apoyo para Europa, “para ayudar a los pueblos libres a mantener sus instituciones y su integridad nacional frente a movimientos que buscan imponer sus regímenes totalitarios”. Este mensaje fue el sustrato ideológico de la denominada doctrina Truman que marcó el inicio de un período de debates que culminó en el Programa de Recuperación Europeo o Plan Marshall.

Las primeras reuniones tuvieron lugar en París, donde se formuló un programa de acción conjunta ante la propuesta americana, donde cada país debía establecer un plan específico para llevarlo a cabo. La diferencia entre la cantidad total necesaria para los programas de reconstrucción y lo que las naciones europeas podían aportar constituía la ayuda americana bajo la forma de préstamos y donaciones.

La respuesta europea se estableció a través de una conferencia de las naciones europeas, bajo el patrocinio de Inglaterra y Francia, para presentar lo antes posible un programa, que se ajustase a la oferta de la propuesta del general Marshall.

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Rusia acudió al principio a las reuniones de París, pero enseguida se retiró, dado su rechazo a una política de apertura a las inversiones privadas extranjeras y a la reconstrucción de una Alemania unificada. La retirada facilitó la división de Alemania en zonas administradas, la angloamericana, la francesa y la soviética, y la no participación de Polonia y Checoslovaquia en las negociaciones.

Finlandia, España y Yugoslavia que no habían participado en las alianzas políticas de la guerra, tampoco estuvieron presentes. Dieciséis países de Europa Occidental participaron en la reunión de julio de 1947, donde se llegó a un acuerdo para incrementar, en un período relativamente corto de tiempo, la producción agrícola e industrial europea a unos niveles muy superiores a los que tenía antes de la guerra, proponiendo una organización intergubernamental, la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE).

Cooperación e integración en Europa

Con la puesta en marcha del Plan Marshall desapareció la UNRRA y la cooperación en Europa se estableció alrededor de dos grandes ejes:

  1. Un área de cooperación, la OECE, que apoyó a los países beneficiados del Plan Marshall.
  2. El COMECON, que agrupó a los países comunistas.

Benelux

La Unión Económica Belgo-Luxemburguesa fue establecida en 1921 entre Bélgica y Luxemburgo. La primera guerra alteró las relaciones económicas y políticas de los países fronterizos. Una de las consecuencias de la confrontación bélica fue la ruptura de la vinculación de Luxemburgo con el Zollverien. Luxemburgo inició una serie de negociaciones diplomáticas para vincularse con alguno de sus vecinos, Francia o Bélgica. Fue con Bélgica con quién dieron resultados las negociaciones. En 1944 se adhirió Holanda, estableciéndose una unión aduanera entre los tres países para fortalecer sus economías y colaborar más estrechamente en la reconstrucción y recuperación económicas.

En febrero de 1948 se estableció la Unión Económica del Benelux con la finalidad de establecer una unión aduanera y una unión económica, con un arancel exterior común y la coordinación de las políticas económicas y presupuestarias. Para ello, la mano de obra debería tener plena movilidad entre los países miembros y la libertad de los movimientos de capitales debería acompañar al proceso de integración.

Las principales dificultades surgieron en el terreno de la coordinación de las políticas económicas nacionales y en algunos aspectos de la política agrícola. Sin embargo, el funcionamiento del Benelux ha constituido un ejemplo de integración económica regional.

La firma del Tratado de Roma, por los tres países en 1957 (Bélgica, Luxemburgo y Holanda), les permitió pasar a formar parte de un área de integración mucho más amplio, la Comunidad Económica Europea, orientando a partir de ese momento sus economías hacia el ámbito comunitario. Sin embargo, el Benelux sigue funcionando como una organización intergubernamental similar a la Comunidad Europea.

El 17 de junio de 2008 en La Haya, se firmó un Tratado renovado del Benelux o Nuevo Tratado Benelux con el objeto de dotar de mayor cooperación y dinamismo al Benelux. El primer Tratado entre los tres países establecía una Unión Económica por un período de 50 años y a lo largo de esos años, incluso después de establecerse la UE, la cooperación en el Benelux se centró en el desarrollo. Al final de los 50 años de la firma del primer Tratado los gobiernos de los tres países consideraron la conveniencia de llevar a cabo una renovación, teniendo en cuenta nuevos aspectos de cooperación, tal como la seguridad, además de la nueva estructura federal de Bélgica. Los dos principales objetivos de este nuevo periodo son:

  1. Continuar con la cooperación como un laboratorio para Europa.
  2. Ampliar la cooperación transfronteriza.

Los tres principales ámbitos de cooperación son:

  1. Mercado interior y unión económica.
  2. Justicia y asuntos de interior.
  3. Duración o mantenimiento en el tiempo.

Organización Europea de Cooperación Económica (OECE)

Los países de Europa Occidental (excepto Finlandia, España y Yugoslavia) que habían participado en las alianzas políticas de la Segunda Guerra Mundial, firmaron el 16 de abril de 1948, la Convención de Cooperación Económica Europea, por cuyo artículo 1º se establecía la OECE. A partir de entonces se ponía en marcha en la Europa Occidental un marco de cooperación y organización, cuyo resultado más notable iba a ser el establecimiento de la Comunidad Económica Europea. Para ello era necesario la iniciativa política de los dos principales países que habían mantenido un mayor enfrentamiento bélico: Alemania y Francia.

Enseguida se vio que no tenía sentido someter a Alemania a un estricto control tras la Segunda Guerra Mundial, al contrario de lo que pasó en tras la primera. Era más oportuno hacer participar a Alemania en un proyecto de cooperación conjunto.

A la Organización Europea de Cooperación Económica u OECE se le considera el principal instrumento de cooperación europea tras la Segunda Guerra Mundial y el germen de la posterior integración económica.

  • La OECE se estableció para colaborar en la distribución de la ayuda del Plan Marshall. Su objetivo fundamental era facilitar la distribución de la ayuda y contribuir a la cooperación económica y a la liberalización de las transacciones comerciales.
  • Formaron parte de la OECE todos los países europeos acogidos al Plan Marshall, quedando excluidos los países citados anteriormente. Los países acogidos fueron: Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, noruega, Portugal, reino unido, Suecia, suiza, Turquía y las zonas se ocupación alemana.

Unión Europea de Pagos (UEP)

Desde el punto de vista de los pagos, los acuerdos bilaterales habían sido una práctica muy utilizada tras la Segunda Guerra Mundial. La falta de convertibilidad de las monedas y la escasez de reservas agudizaron el problema de los pagos. Ningún país quería tener una moneda débil o una moneda inconvertible. Los acuerdos bilaterales establecían los contingentes de productos que eran objeto de comercio y la liquidación de los saldos se hacía en oro o en divida fuerte de general aceptación, normalmente dólares. Como consecuencia de esto, los intercambios comerciales se redujeron y la discriminación en la aplicación de los tipos de cambio y en los listados de productos se convirtió en la regla.

El primer Acuerdo Intraeuropeo de Pagos entre los países miembros de la OECE se firmó el 16 de octubre de 1948. Otro acuerdo similar le sucedió en 1949. Bajo estos acuerdos, una parte de la ayuda del Plan Marshall se vinculó a determinadas medidas que debían adoptar los países miembros de la OECE.

Esta experiencia limitada a determinados países europeo, sirvió de precedente para la creación de la Unión Europea de Pagos (UEP). La UEP se estableció el 1 de julio de 1950 bajo los auspicios de la OECE como un organismo de coordinación económica basado en un sistema de clearing multilateral, entre los países de la OECE, incluyéndose en el marco de funcionamiento de la organización con una duración limitada de dos años, que fue prorrogándose hasta  su sustitución por el Acuerdo Monetario Europeo (AME), en 1958.

El sistema de clearing funcionó como una cámara central de compensación multilateral, estableciéndose mensualmente la posición neta de cada país respecto a la UEP. El órgano gestor de la UEP fue el Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIP) que fue creado en 1929 para administrar los pagos de las reparaciones alemanas.

Acuerdo Monetario Europeo (AME)

Una vez alcanzada la convertibilidad de gran parte de las monedas europeas, la UEP fue sustituida automáticamente el 28 de diciembre de 1958, por el Acuerdo Monetario Europeo (AME), tal como estaba previsto en el artículo 36 de sus estatutos. El AME estaba basado en el establecimiento de un Fondo Europeo, constituido por las cuotas de los países miembros de la OECE, (en 1959 se unió España), cuyos créditos eran condicionados, a diferencia de los que realizaba la UEP, por un plazo inferior a dos años y se concedían para hacer frente a problemas temporales de balanzas.

El segundo aspecto fundamental que comportó la creación del AME, fue el establecimiento de un sistema multilateral de liquidación, similar al de la UEP, con el Banco Internacional de Pagos como agente. A diferencia del sistema de la UEP, se aplicaba solamente a determinados saldos concertados en el acuerdo. Fue poco utilizado. Tanto el AME, como el Fondo Europeo, fueron definitivamente liquidados en diciembre de 1972.

Banco Internacional de Pagos (BIP)

El Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIP) fue la primera institución formal establecida, para regularizar la cooperación entre Bancos Centrales. Los miembros del BIP son fundamentalmente europeos. Los miembros no europeos son el Banco de Japón, la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de la Reserva de Australia, el Banco de Canadá y el Banco de la Reserva de Suráfrica.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)

Con el tiempo la OECE también experimentó una transformación. Hacia 1955 se habían cumplido sus principales objetivos y se había finalizado la ayuda del Plan Marshall. La cooperación que había surgido en el seno de la organización, la evolución de la economía mundial y la incorporación de nuevos países (USA, Canadá, Yugoslavia, España), contribuyó a crear un ambiente favorable para su transformación, dado que además se había constituido en Europa la CECA o Comunidad Económica del Carbón y del Acero en 1951 y la EFTA o Asociación Europea de Libre Comercio en 1960.

En consecuencia, a principios de 1960 el Consejo de la OECE acordó replantear el futuro de la organización, encargándose a un comité la elaboración de un estudio con esa finalidad. En diciembre de 1960 se firmó el Tratado Constitutivo de la OCDE u Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, y a diferencia de la OECE era una organización abierta a todos los países.

La OCDE está en vigor desde el 30 de septiembre de 1961, tiene su sede en París y se le considera como uno de los foros internacionales más destacados para el debate y la cooperación de los países industrializados en temas comunes de carácter económico, social y medioambiental.

COMECON

El COMECON o Consejo de Ayuda Económica Mutua se estableció como organización antagónica al sistema capitalista occidental. Está formado por los países del Este y Centro de Europa con economías planificadas centralmente. Tras la Segunda Guerra Mundial los países agrupados alrededor de la URSS se unieron y colaboraron con las agencias especializadas de la ONU, excepto con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, a los que consideraron representantes destacados de los intereses capitalistas occidentales, especialmente americanos.

Los países comunistas se alinearon alrededor de la URSS con un sistema político diferente al de los países occidentales y con un sistema económico de planificación centralizada. El COMECON fue uno de los pilares básicos en las relaciones entre los países del Este y Centro de Europa con la URSS.

La denominación aceptada de ayuda económica mutua y la retirada simultánea de los países del Este Europeo de su participación en las instituciones occidentales, contribuyen a considerar el establecimiento del COMECON como una respuesta de estos países al Plan Marshall y a la OECE.

El sistema de planificación centralizada de los países del Este y Centro de Europa prevaleció durante cuarenta años, hasta aproximadamente 1990.

Consejo de Europa

El  Consejo de Europa surgió como resultado de un acuerdo previo entre Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Luxemburgo y Holanda, que participaron en la conferencia. Ésta se celebró en Londres el 28 de marzo de 1949, para elaborar unos estatutos de la nueva organización, que agrupase a los países europeos alrededor de un objetivo de paz, libertad y concordia. No se le concedió ninguna autoridad federal al Consejo de Europa, debido en parte, a la oposición tradicional británica, que se oponía a perder soberanía nacional.

Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA)

El Plan Schuman, elaborado conjuntamente con Jean Monnet, proponía integrar toda la producción franco-alemana del carbón y del acero, bajo una Alta Autoridad Común, abierta al resto de los países europeos.

El 25 de mayo de 1950, el gobierno francés invitó a Gran Bretaña, Alemania, Italia y Benelux, a formar una agrupación para el carbón y el acero. Gran Bretaña rechazó la invitación y el 20 de junio de 1950, dio comienzo una conferencia presidida por Jean Monnet. El 15 de marzo de 1951 la conferencia concluyó con un acuerdo, y el 18 de abril de 1951 se firmó en París el Tratado Constitutivo de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), haciendo con ello realidad el plan Schuman. Los seis países firmantes de la CECA fueron: Francia, República Federal de Alemania, Bélgica, Italia, Luxemburgo y Holanda.

El artículo ll del Tratado CECA establecía que la misión principal de esta nueva organización sería contribuir a la expansión económica, el desarrollo del empleo y la mejoría del nivel de vida de los países participantes, en armonía con la economía general de los Estados miembros a través del establecimiento de un mercado común.

Eliminar las restricciones internas al comercio del carbón y del acero e impulsar la liberalización comercial y el desmantelamiento de todas las políticas y prácticas discriminatorias a la competencia en este sector, era el objetivo inmediato.

El tratado de la CECA entró en vigor el 23 de julio de 1952 por un periodo de 50 años hasta 2002.

Los primeros planteamientos de una Unión Política en Europa

El éxito de la CECA ayudó a consolidar la idea de: una reconciliación franco-alemana, una cierta solidaridad entre los seis Estados miembros, y la eficacia en el funcionamiento de instituciones comunes. La firman el 27 de mayo de 1953 de un Tratado, por el que se establecía una Comunidad de Defensa Europea (CDE) para organizar una fuerza de defensa europea conjunta, entre los seis países de la CECA, Alemania, Bélgica, Holanda, Francia, Italia y Luxemburgo se planteaba como una buena solución. Incluso los países firmantes del Tratado empezaron a plantear la posibilidad de poner en marcha una unión política, la Unión Política Europea, que incluyese a la CECA y a la CDE. Se pretendía integrar a Europa en un proyecto político común y a Alemania en una comunidad supranacional, con las mismas obligaciones que todos los Estados miembros y manteniendo a Alemania controlada (Plan Preven).

La Asamblea Nacional francesa rechazó en agosto de 1954 cualquier propuesta que fuese encaminada a ceder soberanía y renunciar a un ejército nacional y por tanto, no se llegó a establecer ni la CED ni la Comunidad Política Europea. Estos obstáculos no impidieron a Alemania establecer  un ejército que se integró en la Unión Europea Occidental (establecida en París en diciembre de 1954). Alemania se constituyó en un estado soberano, como República Federal de Alemania e ingresó en la OTAN. Quedaba por tanto descartada la vía política para la integración europea dejando despejado el horizonte para la única alternativa factible para la integración europea: la integración económica.

El Mercado Común Europea (MCE)

Los miembros de Asuntos Exteriores de los seis países miembros de la CECA reunidos en Messina el 2 de junio de 1955 encargaron a un comité, bajo la presidencia del belga Henri Spaak, la elaboración de un informe sobre las posibilidades de una mayor integración progresiva en el ámbito económico, sin pretensión de abarcar otros temas de la integración que implicase la pérdida de la soberanía nacional o una mayor unión política. El Comité Spaak presentó en 1956 su informe, que sirvió de base para la creación de dos nuevas instituciones: la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEE o EURATOM).

El informe del Comité Spaak contribuyó a la idea de que Europa surgiera como tercera potencia mundial tras USA y la URSS.

Tras esto, las negociaciones se aceleraron y en menos de tres años, se establecía el Mercado Común Europeo.

Los Tratados de Roma por los que se establecían la Comunidad Económica Europea y la Comunidad Europea de la Energía Atómica, fueron firmados en Roma el 25 de marzo de 1957.

La Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) y el Mercado Común Europeo (MCE)

Hubo intentos para crear un área de libre cambio en Europa a lo largo de la segunda parte de 1958, fracasaron por las opiniones enfrentadas entre Francia y Reino Unido. La iniciativa británica culminó en 1959, con la creación de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA o AELC) entre Reino Unido, Suecia, Noruega, Dinamarca, Austria, Portugal, Irlanda y Suiza. Finlandia se unió en 1961 como asociado, y en 1986 como país de pleno derecho.

La buena marcha de la CEE y el potencial crecimiento que ofrecía el mercado europeo, animó al gobierno británico a solicitar oficialmente la adhesión a la Comunidad, en 1961 y en 1967. Dinamarca e Irlanda acompañaron a Gran Bretaña en esta solicitud de admisión, como países de pleno derecho. Las dos veces fueron rechazados por el presidente francés De Gaulle y su actitud de recelo frente a Gran Bretaña. Dimitido el general De Gaulle, los tres países renovaron la petición de adhesión, en abril de 1969. El tema fue tratado en La Haya en ese mismo año y el 22 de junio de 1972, tras largas negociaciones, se firmaron los Tratados de adhesión.

Los países de la EFTA que decidieron permanecer en este bloque comercial, firmaron con la Comunidad Económica Europea un acuerdo de libre cambio en julio de 1972. En 1975, Grecia solicitó su adhesión a la CEE, una vez restaurada la democracia. Portugal lo hizo en 1977. Grecia ingresó en la UE el 1 de enero de 1981 y Portugal el 1 de enero de 1986. Suecia, Austria y Finlandia ingresaron en 1995. En la actualidad la EFTA está formada por un reducido número de países, que mantienen un acuerdo con la UE: el Espacio Económico Europeo.

Espacio Económico Europeo (EEE)

La adopción por la CEE del Libro Blanco, donde se contemplaba la creación de un área comunitaria de fuerte competencia (de la que iban a estar excluidos los países de la EFTA) facilitó un nuevo planteamiento en las relaciones entre la Comunidad Europea y esta área comercial. Esas relaciones incluían la conformación de un espacio económico en Europa que ampliase a los países de la EFTA los principios y políticas del mercado único europeo.

Integración Económica y Unión Política

La cuestión política aparece de nuevo con entidad propia en el proceso de negociación de la Unión Económica y Monetaria, aún tras la caída del muro de Berlín y la propuesta de reunificación alemana. La ambigüedad que en los primeros momentos mostraron las autoridades alemanas a propósito del proceso de unidad entre las dos alemanias, colaboraron al desconcierto que sobre el futuro de la CE planeaba en aquellos momentos.

El 9 de diciembre de 1989 el canciller alemán procedió a aclarar la situación comunicando a los Estados miembros de la CE, la voluntad de Alemania de mantener sus compromisos con la Comunidad Europea, independientemente del proceso de unión alemana. Pero la incertidumbre que había provocado la unificación alemana y la forma como se llevó a cabo la unión monetaria alemana, terminó afectando a la marcha de la unión europea, que tuvo que incluir, a propuesta alemana, la unión política como requisito indispensable para fortalecer el proceso común de una mayor profundización de la integración europea. A partir de entonces, el planteamiento comunitario se bifurca en dos grandes proyectos: la UEM y la Unión Política.

La Comunidad Económica Europea perdió en su denominación el calificativo de económica para pasar a ser una Comunidad Europea o Unión Europea, con una connotación política, que en las reformas anteriores del Tratado no se habían considerado de forma tan explícita.

Objetivos de la Unión Europea

Crear un mercado común sin obstáculos al comercio exterior y con la libertad de factores, beneficiarse de la dotación de factores, mayor aprovechamiento de las economías  de escala y procurar un mayor bienestar general.

Autor: Cristian Madero

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