Preguntas resueltas: historia económica mundial, T7

Preguntas resueltas: historia económica mundial, T7

Correspondiente a la asignatura Historia Económica Mundial del primer curso del Grado en Economía. UNED

100 preguntas para el exámen. Preguntas de desarrollo con soluciones.

Fuente: UNED

1.- Ventajas que tienen los países atrasados para la industrialización según Gerschenkron

Según Alexander Gerschenkron, existen ventajas importantes que permiten reducir la duración y los costes del proceso de industrialización para los países que se industrializan más tarde. En concreto, las que se derivan de la posibilidad de: -Adoptar las técnicas más novedosas de los países avanzados, ahorrándose los costes de las soluciones técnicas intermedias. -Establecer desde el primer momento unidades productivas más grandes, con las consiguientes economías de escala. -Sirviéndose del Estado o la Banca una vez que el camino a la industrialización en bien conocido. En particular, el Estado podría actuar como sustituto de la iniciativa privada en aquellas situaciones en las que ésta no pudiese o quisiese actuar.

2.- Rasgos de la industrialización francesa

Los más notables son: – Lento crecimiento económico, pero que al combinarse con un bajo crecimiento demográfico permite alcanzar a finales del siglo XIX unos niveles de renta per cápita similares a los de Gran Bretaña – La propiedad agraria estaba muy fragmentada, con dos consecuencias: 1º El campo retuvo mucha mano de obra. 2º Lo cual entorpeció a su vez la modernización del sector. – El grado de urbanización era menor que en otros países de desarrollo similar. – Existía una mayor dispersión geográfica y un menor tamaño de industrias y empresas. – No hubo un sector líder o “locomotora” de la industrialización. Las industrias de bienes de consumo (textil algodonero, seda, etc.) tuvieron un considerable peso. – Los recursos minerales característicos de la Revolución industrial, y en particular el carbón, escaseaban en Francia. Esto condujo a un mayor aprovechamiento de otras fuentes de energía, como la hidráulica.

3.- Fases de la industrialización alemana

Hay básicamente tres fases.  Antes de 1834 (1807-1834). Fase de reformas institucionales, especialmente agrarias (abolición servidumbre, privatización de comunales) que mejoran la productividad y permiten financiar importaciones de tecnología industrial. Pero persiste el problema de la división territorial y la economía sigue siendo sobre todo agraria.  1834-1870: Fase de unificación territorial liderada por Prusia, inicialmente aduanera (1834, Zollverein), luego monetaria y política. Sientan las bases del crecimiento industrial, mediante la unificación del mercado interior, el proteccionismo y el tendido de una amplia red ferroviaria, fomentada por el Estado. El ferrocarril impulsa la demanda de bienes de consumo y el desarrollo de la siderurgia, la minería de carbón y la industria mecánica (efectos de arrastre). Siderurgia concentrada (cuenca del Rhur, Silesia) y modernizada ( proceso Bessemer)  1871-1914: Consolidación del crecimiento industrial, en línea con la segunda revolución industrial. Alta preparación de la mano de obra y cuadros técnicos (capital humano) Protagonismo de nuevos sectores (electricidad, química o ingeniería) Intensa capitalización de la industria, con relaciones estrechas con la banca

4.- Rasgos y fases de la industrialización en Estados Unidos

La industrialización en Estados Unidos se caracterizó por:  la explotación de los enormes recursos naturales del país;  una emigración masiva desde Europa y otras regiones del mundo,pese a la cual los los salarios fueron elevados, por la demanda de mano de obra;  el crecimiento se basó en ese gran mercado interior, que se vio articulado por sistemas modernos de transporte (ferrocarril) y defendido por una políticas comerciales proteccionistas  esto promovió la introducción de técnicas modernas en la agricultura y la industria;

Podemos distinguir dos grandes fases, antes y después de la Guerra de Secesión (1860-1865). Antes de 1860. El desarrollo industrial y los servicios se concentraron en el Noreste, con un sur y un oeste agrarios y ganaderos, enfocados a la exportación. Después de 1865. Estados Unidos se dotó de la mayor red ferroviaria del mundo, equivalente en 1890 a la suma de todas las europeas, lo que permite la expansión agraria cerealista en el Oeste. El Noreste y la región de los Grandes Lagos se convirtieron en principales centros industriales del país. Se difunde el sistema fabril en la industria, sobre todo la industria pesada (bienes de producción), con grandes instaclaciones que aprovechan economías de escala. Lo más relevante fue la rápida incorporación en el país de las innovaciones propias de la Segunda Revolución industrial, como el telégrafo, el teléfono, las nuevas técnicas de la industria siderurgia o, más tarde, la producción en cadena en la industria del automóvil (Ford). También Se consolidaron grandes conglomerados industriales, trust y holdings, de la mano de magnates como Carnegie (acero) o Rockefeller (petróleo) y grandes bancos de inversión (J. P. Morgan).

5.- Rasgos de la industrialización en Japón

Tras siglos de ser una economía cerrada al exterior, Japón se ve obligada a abrirse al comercio en 1853, y eso desencadena grandes cambios, especialmente con la Restauración o revolución Meiji (1868-1912), que implica: un programa radical de reformas basado en la imitación de los modelos occidentales– una constitución, supresión de derechos feudales, organización territorial, sistema educativo, Ejército– que se extendió también a la economía:,creación de escuelas de agronomía, una red de ferrocarriles (con apoyo estatal) impulso al comercio exterior, industria siderúrgica con el apoyo de la demanda de armamento.

Como rasgos de la industrialización japonesa pueden destacarse: El protagonismo del Estado como impulsor de los cambios, invirtiendo directamente en muchos casos La importancia del sector exterior, con exportaciones de productos agrarios (té,seda) o manufacturas (textiles) Un marcado dualismo industrial, donde conviven multitud de pequeñas manufacturs con grandes conglomerados industriales (zaibatsu) Un modelo de crecimiento intensivo en trabajo, no sólo en maquinaria.

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6.- Factores de la modernización económica en Rusia (1860-1914)

Durante todo el siglo XIX Rusia mantuvo unas estructuras políticas y económicas muy atrasadas en comparación a Europa occidental o central. A pesar del fuerte crecimiento demográfico, el país era abrumadoramente rural, con un desarrollo industrial raquítico y unas instituciones ancladas en el feudalismo. La modernización por tanto fue muy lenta y muy incompleta: todavía en 1913 la agricultura concentraba el 72% de la población activa y casi la mitad del PIB. No obstante, algunos factores contribuyeron a la modernización. Las reformas agrarias: primero la abolición de la servidumbre en 1861, aunque transfirió la propiedad de la tierra al sistema comunitario de la aldea ( mir), lo que en la práctica beneficiaba a los antiguos señores feudales. En 1905 Stolypin introdujo reformas destinadas a facilitar el acceso de los campesinos a la propiedad privada de la tierra. La intervención del Estado, promovió la construcción del ferrocarril, y en general, el desarrollo de las primeras grandes industrias, atrayendo inversiones del extranjero mediante una legislación favorable. La explotación de algunos de los enormes recursos naturales de los que disponía el país, como el carbón del Donbass (Ucrania) o el petróleo del mar Caspio alrededor de Bakú (Azerbayán)., El papel de las exportaciones de cereales hacia Europa, facilitadas por el ferrocarril. La importancia de la inversión extranjera, en industria e infraestructuras.

7.- Rasgos de la industrialización española

España es un ejemplo de industrialización tardía, si bien presenta algunas peculiaridades con respecto a otros países europeos, incluso del mismo Sur de Europa. En su proceso de industrialización se pueden señalar, entre otros, los siguientes rasgos: -Aunque la industrialización fue tardía, en una región, Cataluña, la introducción de técnicas modernas de fabricación fue bastante temprana, dando lugar a una sólida industria textil algodonera. -Además de Cataluña, el otro foco industrial que se consolidó, en el último tercio del XIX, fue el de Vizcaya alrededor de la industria siderúrgica. -La industrialización se produjo dentro de un marco comercial muy proteccionista, que sólo encontró una breve excepción durante el período de vigencia del Arancel Figuerola (1868). La reserva del mercado nacional constituye un motor, y una justificación, de dicha política. -La exportación de materias primas, sobre todo minerales a partir de 1868 tuvo un papel muy relevante en la economía española, aunque no sirvió para el desarrollo de industrias de cabecera, salvo en la siderurgia vasca. -El Estado jugó un papel poco activo en el proceso industrializador. Es cierto que realizó algunas reformas institucionales importantes, como las leyes de desamortización, y facilitó algunas inversiones valiosas, como el ferrocarril. Pero a menudo fue más una rémora por sus problemas hacendísticos, su desinterés por servicios públicos como la educación, o su política comercial

8.- Papel del ferrocarril en los procesos de industrialización

Durante la segunda mitad del siglo XIX en Europa, Estados Unidos y otros países se construyeron redes ferroviarias que, con los otros medios implicados en la Revolución del transporte, facilitaron la extensión y profundización de mercados nacionales, así como una primera globalización de la economía mundial Convencionalmente se suelen reconocer dos tipos de efectos del ferrocarril sobre la economía. -Encadenamientos hacía atrás (backward linkages), los derivados de la construcción y explotación del ferrocarril como demandante de bienes y servicios a otras industrias. Por ejemplo, hierro para construir raíles, carbón para alimentar las locomotoras, o empleados de las empresas ferroviarias. -Encadenamientos hacia delante (forward linkages), los generados en otros sectores económicos por la existencia de un mejor servicio, como las ganancias en tiempo, seguridad o capacidad. Una forma de medir estos encadenamientos hacia delante es el cálculo del ahorro social. Se trata de un experimento hipotético en el que se estima la diferencia entre el coste de transportar durante un año todas las mercancías que hubiera llevado el ferrocarril con medios tradicionales (carros, canales, cabotaje, etc.) y con el propio ferrocarril. Es decir, trata de calcular cuál hubiera sido el coste de prescindir del ferrocarril durante un año. Todo ello con relación al PIB.

9.- Intervención del Estado e industrialización

Tradicionalmente se ha interpretado la industrialización como un proceso de imitación de la Revolución Industrial británica, en la que el Estado no habría desempeñado un papel importante, tal y como sugería el principio de “laissez-faire”. Sin embargo, hoy se tiende a aceptar que ni el Estado en Gran Bretaña fue tan abstencionista, ni en otras naciones su actuación fue negativa. Al contrario, la intervención estatal en los procesos industrializadores habría sido importante a través de varias vías: -Creando un marco jurídico estable favorable a los negocios y la iniciativa privada. -Fomentando determinadas actividades económicas. Por ejemplo, promoviendo con subvenciones la construcción de infraestructuras, financiando la educación, o imponiendo aranceles a la importación de mercancías para proteger ciertas industrias “nacientes”. -Regulando actividades económicas o mercados de bienes o factores, por ejemplo, mediante la legislación laboral. -Interviniendo directamente en ciertas actividades productivas a través de la creación de empresas o la nacionalización de las existentes. Por supuesto, esas intervenciones no necesariamente tendrían que haber sido positivas. En todo caso, distaban considerablemente de la imagen del Estado liberal ajeno al proceso industrial. La capacidad de intervención estatal estaba condicionada por la disponibilidad de recursos públicos; es decir, por la recaudación fiscal y la posibilidad del Estado de recurrir al déficit público.

10.- Papel del sector agrario en los procesos de industrialización

En los procesos de industrialización la agricultura desempeña un papel fundamental, en primer lugar, porque durante un largo periodo sigue siendo el sector con más peso en la economía, tanto por el empleo como en producto generado. Las ganancias de productividad en el sector agrario permiten generar: excedentes de mano de obra que pueden emplearse en la industria (como en Inglaterra, por ejemplo) alimentos necesarios para una población que, en plena transición demográfica, está creciendo con fuerza, y también materias primas para la industria (en Estados Unidos, Francia) capas amplias de campesinos prósperos que sirve de mercado para los bienes industriales producidos en las ciudades (Estados Unidos es un buen ejemplo) Capitales que pueden invertirse en la industria, bien sea directamente (poco habitual) o bien indirectamente a través de ingresos fiscales para el Estado (Rusia o Japón). Exportaciones que equilibren la balanza comercial ( té y seda en Japón, cereal en Alemania o Rusia) y permitan financiar las inmportaciones de bienes de equipo o materias primas para la industria.

11.- Ideas y políticas librecambistas en Gran Bretaña durante el siglo XIX

Hasta la derogación de las Leyes de Cereales en 1846, la política comercial británica fue proteccionista. Pero precisamente en Gran Bretaña fue donde, desde finales del siglo XVIII, se había desarrollado los principios del librecambismo, con los trabajos de Adam Smith –La riqueza de las naciones–, y David Ricardo –Principios de Economía Política y Tributación–. Este último desarrolló en dicha obra su conocida teoría de las ventajas relativas (o comparativas), según la cual incluso aquellas naciones que tuvieran ventaja en la producción de todos los bienes se verían beneficiadas si se especializaban en aquél en el que esa ventaja era mayor, e importaban el resto. En lo concerniente a la situación inglesa del primer tercio de siglo XIX, los librecambistas pusieron de relieve que la protección arancelaria al trigo salvaguardaba los intereses de la nobleza terrateniente, y perjudicaba los de la industria, ya fueran patronos u obreros. Tras conseguir la abolición de las leyes de Cereales en 1846, el librecambismo como práctica política dio un nuevo paso con la firma del tratado Cobden-Chevalier con Francia en 1860, y la serie de tratados comerciales que le siguieron que incluían la claúsula de nación más favorecida y notables rebajas de aranceles. La política librecambista en Gran Bretaña propició un fuerte incremento de las importaciones de cereales, y la especialización industrial del país, así como el desarrollo de sectores económicos vinculados a esa industria, como el comercio de Ultramar. La orientación librecambista de la política comercial británica se mantuvo incluso cuando, desde finales del siglo XIX, la mayor parte de las naciones giraron hacia el proteccionismo.