Preguntas resueltas: historia económica mundial, T8

Preguntas resueltas: historia económica mundial, T8

Correspondiente a la asignatura Historia Económica Mundial del primer curso del Grado en Economía. UNED

100 preguntas para el exámen. Preguntas de desarrollo con soluciones.

Fuente: UNED

1.- Segunda Revolución industrial. Definición y principales características.

Esta expresión se utiliza para caracterizar los avances científicos y técnicos que tuvieron lugar en el último tercio del siglo XIX. Esta segunda revolución industrial fue el resultado de la aplicación de una serie de avances científicos al ámbito tecnológico y a la organización de la producción. El liderazgo tecnológico estuvo a cargo de Estados Unidos y Alemania. Las características principales de la segunda revolución industrial son: a) El cambio tecnológico se basó en la investigación científica b) El capital humano –tanto de ingenieros/directivos como de trabajadores cualificados—cobró una gran importancia. c) Los transportes y comunicaciones experimentan una revolución que permite ganar velocidad y volumen y abaratar el tráfico de información, bienes, capitales y personas. d) La industria pesada ocupa un papel esencial, con la renovación de la siderurgia. e) Desarrollo de la industria química, la electricidad y el automóvil. f) Predominio del carbón, pero con creciente importancia del petróleo como otro combustible fósil. g) Cambios en la organización empresarial: aparición de la gran empresa moderna y de la concentración vertical y horizontal (con creciente papel de la banca)

2.- Cambios en la empresa durante la Segunda Revolución Industrial

El aumento del tamaño y la complejidad de las empresas llevó a la consolidación de la empresa moderna, en la que fueron pioneras las compañías del sector ferroviario. Estas empresas tuvieron que hacer frente a retos organizativos completamente nuevos. Su gestión requirió, en primer lugar, establecer una clara separación entre propiedad y administración. Surgieron administradores profesionales que se encargaron de dirigir las empresas. El staff era el encargado de fijar las normas y definir las políticas de la empresa; mientras que los ejecutivos de línea eran los encargados de ejecutarlas. Asimismo, desarrollaron nuevos métodos contables (contabilidad de costes, contabilidad financiera, contabilidad de capital). Sólo con estas técnicas contables era posible fijar tarifas y mejorar la eficiencia de la explotación. Por último, las crecientes exigencias de capital llevaron a muchas empresas a iniciar procesos de concentración para buscar economías de escala y tener un mayor control de los mercados. La concentración podía ser horizontal, como en los cárteles, que reunían a empresas de un mismo sector, o vertical, cuando integraban en una empresa las diferentes fases del proceso productivo de un bien determinado.

3.- Innovaciones técnicas y nuevos sectores en la Segunda Revolución industrial

Las principales innovaciones técnicas de la Segunda Revolución industrial tienen como característica común el ser consecuencia de la aplicación de principios científicos al ámbito de la tecnología. Los principales sectores en los que tuvieron lugar estas innovaciones fueron: la siderurgia; la química pesada; el sector eléctrico y, más adelante, el automóvil. En la siderurgia la aparición del convertidor Bessemer abarató la producción de acero. Los hornos Martin-Siemens y el método Gilrischt-Thomas permitieron avanzar en la reducción de costes. El desarrollo de la química orgánica dio lugar a la aparición de una serie de tintes artificiales y las primeras fibras sintéticas. También se desarrolló una industria de fertilizantes inorgánicos derivados de los fosfatos. En cuanto a la electricidad, tras resolver las dificultades que planteaba su producción, transporte y distribución, fue posible su aplicación al alumbrado y a la fabricación de motores eléctricos, lo que dio lugar a la aparición de un importante sector industrial. Asimismo, la utilización del petróleo y sus derivados como fuentes de energía permitieron la construcción de los primeros motores de combustión interna, que dieron lugar a la aparición de la industria del automóvil .

4.- Rasgos de la primera globalización de la economía antes de la Primera Guerra Mundial.

Entre mediados del siglo XIX y la Primera Guerra Mundial se desarrolla la primera globalización, que se caracteriza por un fuerte incremento de los movimientos de personas, mercancías y capitales.

En este período los controles a la libre circulación de personas eran muy reducidos. Esto, añadido a las posibilidades que se ofrecían en Ultramar y a la mejora de los medios de transporte, provocó grandes flujos migratorios desde Europa y Asia hacia América principalmente.

La mejora de los transportes (extensión de las redes ferroviarias, navegación a vapor) y la difusión de las ideas librecambistas contribuyeron a aumentar el flujo de mercancías, lo que dio lugar a un aumento de los intercambios comerciales y a una progresiva integración de los mercados que se refleja en la convergencia de los precios. A ello contribuyó también la difusión del patrón-oro.

Por otro lado, el patrón-oro, junto con la mejora de las comunicaciones, facilitaron la libre circulación de capitales y el incremento de las inversiones en el exterior, procedente fundamentalmente de Europa (y en concreto de Gran Bretaña)

Finalmente, no debe ignorarse que esta primera globalización tuvo efectos sociales negativos derivados de la competencia de las importaciones, y la consecuente caída de los ingresos de los agricultores y trabajadores de los sectores afectados. En este sentido, la gran depresión agraria de fines del siglo XIX puede considerarse como la crisis de la primera globalización.

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5.- La revolución de los transportes y su impacto en el comercio internacional en la segunda mitad del siglo XIX

El desarrollo del ferrocarril, la navegación a vapor y las comunicaciones telegráficas permiten hablar de una revolución de los transportes en la segunda mitad del XIX. Por lo que respecta al ferrocarril, el factor determinante fue la extensión de las redes y la interconexión entre las mismas. Fuera de Europa también los ferrocarriles adquirieron una gran importancia con la construcción de grandes líneas como la transpacífica en EEUU o el transiberiano en Rusia. Estas líneas conectaban el interior con los puertos facilitando así la expansión del comercio internacional. Al tiempo que se ampliaron las redes, la tecnología de las locomotoras permitió reducir el coste de transporte por tonelada transportada.

La navegación a vapor comenzó a utilizarse para el transporte fluvial mediante barcos de palas, dada la escasa fiabilidad de las máquinas de vapor del momento. Cuando estas mejoraron su fiabilidad fue posible aplicar el vapor a la navegación transoceánica. Hasta 1875 la navegación a vela pudo competir con los nuevos barcos de vapor. Una serie de innovaciones técnicas como las hélices, los cascos de hierro y acero y las máquinas compuestas acabaron dando la ventaja a la navegación a vapor. La apertura de los canales de Suez y Panamá solo utilizables por barcos de vapor apoyó la sustitución de los barcos de vela. Todos estos avances se tradujeron en el abaratamiento de los fletes y la reducción de los tiempos de viaje, con ello se facilitó la integración de los mercados de productos agrarios e industriales y, por supuesto, la emigración.

No debemos olvidar los cambios que se produjeron en el transporte de informaciones, que se plasmó en la expansión de las líneas telegráficas vinculadas, en principio, al ferrocarril. En la segunda mitad del XIX se tendieron los primeros cables submarinos, lo que facilitó las comunicaciones para los negocios y los gobiernos. La telegrafía sin hilos se desarrolló a fines del XIX, y finalmente se empezaron a extender las primeras líneas telefónicas.

6.- El patrón-oro en el siglo XIX. Definición y reglas de funcionamiento

Durante el siglo XIX para facilitar el desarrollo de los intercambios comerciales se extendió el uso del patrón-oro como base del sistema monetario. Se basa en el establecimiento de una paridad fija para cada moneda en términos de gramos de oro. El papel moneda era convertible en oro. Los bancos centrales debían mantener unas reservas de oro proporcionales a los billetes emitidos y ajustar el dinero en circulación a la fluctuación de las reservas. Los gobiernos debían permitir la libre circulación de oro.

Funcionamiento. En teoría, la operativa del patrón oro debía contribuir al equilibrio de las balanzas de pagos. Cuando un país tenía un déficit comercial salía oro del país reduciéndose así sus reservas. Ante eso, su gobierno debía elevar los tipos de interés, con el fin de reducir el dinero en circulación y ajustar así a la reducción de las reservas. La reducción del dinero en circulación provocaba una caída de precios, que hacía más competitivas las exportaciones y encarecía las importaciones. Por el contrario, cuando un país tenía un saldo favorable en su balanza comercial y con ello un incremento de sus reservas, debía bajar los tipos de interés y así aumentar la circulación monetaria, con lo que se produciría un alza de precios y una caída de las exportaciones que serían menos competitivas, y en consecuencia un incremento de las importaciones. El problema es que cuando un país tenía una balanza positiva raramente estaba dispuesto a asumir estas medidas recesivas y favorecedoras de las importaciones. De esta forma los ajustes recayeron principalmente en los países con déficit comercial que debían, necesariamente, aplicar medidas para evitar la pérdida de sus reservas.

7.- Migraciones internacionales hasta la Primera Guerra mundial. Causas, flujos y efectos.

Durante el siglo XIX se produjeron importantes flujos de migración desde Europa y Asia hacia América y otras regiones, como Australia. En la primera mitad del siglo XIX predominaron los emigrantes procedentes de Gran Bretaña, Irlanda y Escandinavia. A fines del XIX la mayor parte los aportaron los países más atrasados de Europa Central y el Mediterráneo (Italia, España, etc.). En cuanto a Asia los flujos más importantes fueron los procedentes de China hacia EEUU vinculados a la construcción de ferrocarriles. También hubo emigraciones desde China hacia la India y otras regiones del Pacífico como mano de obra agraria; tenían un carácter temporal y estaban vinculados a la agricultura de plantación.

Las migraciones se dirigieron a regiones del planeta en las que los recursos productivos eran abundantes y la mano de obra escasa. Las inmigraciones tuvieron una repercusión significativa en los niveles salariales, tanto en las zonas de origen dónde la reducción de la oferta de mano de obra provocó un aumento de los salarios; como en las zonas de destino, donde la abundancia de mano de obra provocó una caída de los salarios. Frente a ello los sindicatos reaccionaron pidiendo que se regulase la entrada de nuevos inmigrantes. Este fenómeno se inició en EEUU, donde las restricciones se fueron incrementando progresivamente hasta la I Guerra Mundial.

8.- Ideas y políticas proteccionistas durante la segunda mitad del siglo XIX

Aunque Gran Bretaña fue en el siglo XIX el adalid del librecambio, la defensa del libre comercio no era unánime. Dos de los grandes países que se industrializaron, EEUU y Alemania, defendieron los postulados de la protección. Uno de los principales defensores teóricos de éstas ideas fue el economista alemán Friedrich List, quien sostenía que era necesario proteger a las industrias nacientes del país frente a otras extranjeras más maduras. También Estados Unidos contó con Alexander Hamilton como defensor de estos postulados. Hamilton proponía combinar altos aranceles con apoyos del gobierno a la investigación, inversión en educación y subvenciones. A partir de 1870 aproximadamente, ante la caída de los precios de muchos productos básicos, principalmente agrarios, la mayor parte de los países europeos continentales adoptaron rígidas políticas proteccionistas, flexibilizadas por tratados comerciales de doble columna. Estos tratados solían incluir la cláusula de Nación Más Favorecida, que obligaba a un país a que, si como consecuencia de la negociación de otros tratados, aceptaba la reducción de aranceles para unos productos, esa misma rebaja debía hacerla extensiva a todos aquellos países con los que hubiese firmado previamente tratados comerciales que contuviesen esa cláusula.

 

9.- Causas de la Gran Depresión del último tercio del siglo XIX

La llamada Gran Depresión del último tercio del siglo XIX consistió en una caída generalizada del nivel de precios. Las causas son complejas. Las innovaciones técnicas en los transportes abarataron los fletes y se produjo un aumento de los intercambios. La llegada a Europa de productos agrarios (cereales, carne, lana) de Ultramar a precios con los cuales no podían competir los agricultores europeos, provocó la ruina de muchos de ellos y un aumento de la emigración hacia América, y EEUU en particular. Su llegada provocó una caída de salarios contra la que protestaron lo sindicatos.

El aumento de las exportaciones de manufacturas, principalmente europeas, puso en problemas en las economías de reciente industrialización, que no podían competir.

Finalmente, en el último cuarto del siglo XIX el ciclo inversor del ferrocarril llegó a su fin.

Frente a este aumento de la competencia y la caída generalizada de precios hubo diversas reacciones. Por un lado, los gobiernos cedieron a las presiones de agricultores e industriales perjudicados por la competencia internacional elevando los aranceles. Esto que dio lugar a guerras arancelarias en Europa y a un aumento del nacionalismo económico. Otra reacción fue el aumento de la concentración industrial para hacer frente a la competencia interna. Ante la competencia por los mercados, las potencias industriales optaron por el control militar y político a través de sus imperios coloniales. Todo ello tuvo importantes consecuencias sociales que aumentaron la presión del movimiento obrero y obligó a los gobiernos a introducir algunas políticas sociales, como los seguros de enfermedad, paro, jubilación, etc.

10.- Primeras manifestaciones del Estado de Bienestar a finales del siglo XIX.

La industrialización en el siglo XIX estuvo asociada a unas penosas condiciones laborales: largas jornadas de trabajo, bajos salarios, fábricas insalubres, trabajo infantil, barrios fabriles sin infraestructura sanitaria, infraviviendas, etc. Estas situaciones provocaron la aparición de movimientos de trabajadores industriales y sindicatos con el fin de reclamar la mejora de estas condiciones.

A ello se sumaron las consecuencias de la primera globalización, que supusieron la ruina de muchos pequeños campesinos europeos que no podía competir con los productos llegados de Ultramar. Los movimientos migratorios también provocaron caídas salariales al aumentar la oferta de mano de obra. Todo ello se tradujo en un malestar social creciente y el fortalecimiento del movimiento obrero.

Frente a esta situación los estados respondieron poniendo en marcha una serie políticas de protección social con la implantación de seguros de enfermedad, accidentes, paro, jubilación, etc. Alemania llevó la delantera en la implantación de estas políticas y fue seguida por otros países como Inglaterra, Francia y EEUU.

El incremento de gasto público que esto supuso fue compensado mediante un aumento de la fiscalidad directa sobre rentas, patrimonio y herencias. De esta forma se establecía un cierto pacto social por el que las clases más acomodadas aceptaban contribuir a la mejora de las condiciones de vida de los menos favorecidos.

11.- Movimientos de capital e inversiones internacionales a finales del siglo XIX y comienzos del XX

La generalización del patrón oro; la mejora de los sistemas de información, la estabilidad política y ausencia de grandes conflictos, y finalmente la inexistencia de restricciones legales a los movimientos de capital favorecieron las inversiones internacionales en este período.

El destino de las inversiones fue preferentemente las economías de Ultramar con grandes recursos y escasez de mano de obra. EEUU fue uno de los principales receptores de inversiones, aunque a su vez fue también un gran inversor en América Latina. En cuanto a los inversores, fueron los países industrializados encabezados por Inglaterra, quienes disponían de los capitales necesarios. Gran Bretaña invirtió principalmente fuera de Europa, mientras que Alemania y Francia lo hicieron en el continente.

Las inversiones se concretaron en la compra de acciones y bonos emitidos por empresas; así como títulos de deuda emitidos por los gobiernos. Estas inversiones sirvieron en muchos casos para financiar procesos de industrialización allí donde no había capitales nacionales, pero también para reforzar los lazos coloniales.