Los efectos de las pensiones de jubilación en la Economía

Los efectos de las pensiones de jubilación en la Economía

Efectos de la seguridad Social


  • Efectos sobre la oferta de trabajo, el ahorro y la acumulación de capital

En la actualidad hay quienes sostienen que el sistema de la Seguridad Social afecta negativamente a las decisiones económicas de los individuos, y en especial a las referentes a la oferta de trabajo y al comportamiento ahorrados de los mismos.

En rigor, son numerosos los autores que consideran que la existencia de programas sociales incentiva la jubilación anticipada, al amparo del argumento de que, en la que medida en que estos programas proporcionan recursos a los individuos tras su jubilación, estos podrán verse incentivados a jubilarse anticipadamente.

Frente a este argumento, ha de considerarse, sin embargo, que en muchos casos el cobro de la pensión de jubilación es incompatible con la continuación en el mercado laboral y, en consecuencia, que el individuo se decantara por uno u otra opción, dependiendo lógicamente de una serie de factores, tales como su estado de salud, sus ganas de trabajar y, en especial, la cuantía y la fórmula de cálculo de la pensión. De acuerdo con este razonamiento, si el salario obtenido en los últimos años de trabajo tiene un peso importante en la determinación de la cuantía de la pensión de jubilación y, por extensión, el aumento en la pensión anual recibida por el trabajador supera al importe extra satisfecho por el en forma de cotizaciones, este podrá verse incentivado a mantenerse unos años más en el mercado laboral.

Por otro lado, desde las últimas décadas del siglo pasado se ha renovado el interés por los posibles efectos desincentivadores de los programas públicos de pensiones sobre el ahorro. En este sentido, puede admitirse que a lo largo de sus vidas son muchos los individuos que ahorran parte de sus rentas para poder mantener sus pautas de consumo tras la jubilación, entre otras razones. En paralelo, sin embargo, también puede aceptarse que la existencia de programas públicos de pensiones puede provocar una disminución de la tasa de ahorro privado. Para poder llegar a una conclusión definitiva a este respecto, han de considerarse, en todo caso, tres efectos contrapuestos de estos programas sobre el ahorro.

1.       Efecto sustitución de riqueza. De partida, los individuos son conscientes de que con las cotizaciones que pagan a la Seguridad Social están financiando parte de la renta que obtendrán tras su jubilación, por lo que tenderán a disminuir su nivel de ahorro durante su vida activa. Esta reducción e la tasa de ahorro privado no se vería compensada con un aumento del ahorro público, porque, al basarse los programas de pensiones públicas en el sistema de reparto, las cantidades recaudadas por el Sector Publico en el presente no se ahorrarían, sino que se dedicarían a pagar las pensiones de jubilación actuales. Dicho, en otros términos, puesto que en el sistema de reparto las cotizaciones de los trabajadores activos no se invierten, sino que se convierten en consumo de los jubilados, el ahorro nacional disminuye. El efecto sustitución de riqueza provocaría, por tanto, una disminución de la tasa de ahorro nacional y del nivel de capital disponibles en la economía para usos productivos.

2.       Efecto anticipación de la jubilación. Como ya se ha comentado anteriormente, la existencia de pensiones públicas de jubilación, y en mayor medida si el sistema es más que actuarialmente justo, podría incentivar a los individuos a anticipar su edad de jubilación. Aun así, un trabajador que se retirara antes del mercado laboral, disfrutaría de mayor tiempo de ocio y consumo y de menores rentas salariales, por lo que, si quisiera mantener su nivel de vida en la jubilación, debería incrementar su ahorro. El efecto anticipación de la jubilación implicaría, pues, un aumento del ahorro privado y, por ende, del ahorro nacional, que compensaría parcialmente el efecto sustitución de riqueza.

3.       Efecto herencia. Con anterioridad se ha señalado también que el sistema de reparto origina transferencias de renta entre generaciones, en la medida en que las pensiones de los padres se financian con las cotizaciones actuales de los hijos. Esta circunstancia quizás pueda llevar a los padres a aumentar su tasa de ahorro para dejar una mayor herencia a sus hijos y poder así compensarlos no solo por el esfuerzo (transferencias) que estos han de realizar obligatoriamente en el presente, sino además por la pérdida de productividad que la reducción del stock de capital asociada al sistema de reparto pudiera originarles. El efecto herencia determinaría, en fin, un aumento de la tasa de ahorro privado.

En suma, tres efectos de los programas de pensiones públicas de jubilación sobre el ahorro nacional que operan en distintas direcciones, pero respecto a los cuales la teoría no permite determinar cuál sería el efecto resultante. Obviamente, para constatar cual sería el efecto prevaleciente, habría que recurrir a los estudios empíricos, pero los trabajos realizados sobre esta materia tampoco son concluyentes.

  • Efectos sobre la equidad.

La Seguridad Social no solo es un programa de ahorro forzoso de cara a la jubilación, sino que tiene también un claro papel redistributivo. Como ya es sabido, el sistema de reparto aplicado actualmente en la mayoría de países no solo produce una transferencia de recursos entre generaciones, sino también entre individuos de una misma generación, con distintos niveles de renta. En la medida en que el importe de las pensiones futuras que los individuos recibirán no depende directamente de las cotizaciones satisfechas previamente por ellos, al punto de que personas que han cotizado poco e incluso que no han llegado a cotizar recibirán también en el futuro ciertos ingresos, siendo así, de hecho, la relación entre pensión recibida y  cantidad cotizada relativamente mayor para los trabajadores con menores salarios, los programas públicos de pensiones generan tanto transferencias intergeneracionales como flujos entre individuos de una misma generación.