Principios generales de la imposición

Principios generales de la imposición

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EL conjunto de figuras tributarias configura lo que se conoce como sistema tributario real. Un sistema tributario real, para ser ideal debe seguir unos principios impositivos, que se agrupan en cuatro categorías:

  • Principio de suficiencia y flexibilidad.

Suficiencia. Se trata de una extensión de la rela del equilibrio presupuestario, ya que el grueso de los ingresos públicos, el 90% aproximadamente, proviene de los impuestos.

Un sistema fiscal es suficiente cuando aporta los recursos necesarios para financiar la totalidad de gastos públicos.

La suficiencia fiscal requiere de una pluralidad de impuestos con gran eficacia recaudatoria, lo que a su vez exige impuestos con bases imponibles muy altas, tales como el IRPF o el IVA.

Flexibilidad. Para cubrir los gastos publicos mediante la imposición desde una perspectiva dinámica en el tiempo, el sistema fiscal ha de cumplir el principio de flexibilidad impositiva. Este principio, que se relaciona con la Ley de Wegner o ley del crecimiento del gasto publico, establece que un sistema fiscal es flexible cuando su recaudación se ajusta automáticamente a las variaciones de renta de la económica, esto es, cuando aumenta y disminuye de forma automática en épocas de crecimiento eocnomico y de reccesion económica, respectivamente.

En este sentido, los impuestos flexibles son también estabilizadores automáticos de la demanda agregada, al frenar en épocas de expansión las tensiones inflacionistas y estimular en épocas de recesión la demanda agregada.

La flexibilidad de un sistema tributario exige tres condiciones:

  1. La imposición de todas las clases de rentas, incluidas las rentas del capital.
  2. Minimas diferencias entre el momento de la generación de las rentas y su gravamen,
  3. Flexibilidad activa del propio sistema, de modo que permita la adopción de medidas discrecionales contra-cíclicas por la via de la alteración de las bases imposibles, tarifas, etc.
  • Principio de simplicidad administrativa

Un sistema tributario goza de simplicidad administrativa cuando se articula en pocos impuestos de base muy amplia, sin reglas complicadas de valoración y sin casos particulaes. Ello plantea una triple exigencia técnico-tributaria:

  1. La economicidad en la recaudación, es decir, la minimización de costes de recaudación.
  2. Incomodidades y costes minimos para el contribuyente, lo que implica que el Estado autorice el fraccionamiento del pago tributario, la colaboración de las entidades financieras en su cobro, y que los costes indirectos, presión fiscal indirecta o costes de cumpluiimiento de los contribuyentes con sus obligaciones tributarias sean lo mas reducido posible.
  3. La certeza y perceptibilidad de los impuestos. Los contribuyentes deben conocer con antelación y exactitud los pagos que realizan al Fisco, para lo cual se debe:
    1. Evitar la ambigüedad de las normas tributarias.
    2. La codificación de las leyes tributarias, para asi impedir su proliferación excesiva, asi como cambios minimos en la imposición.
    3. La reducción al máximo de la denominada ilusión fiscal.
  • Principio de eficiencia

En base a este principio, el diseño de los impuestos debe realizarse de tal manera que alteren lo menos posible el equilibrio al que habría llegado el mercado en ausencia de esta modalidad de intervención publica. Se trata de evitar el exceso de gravamen. Un impuesto neutral seria el impuesto de tanto alzado o de suma fija (impuesto de cuantia fija e igual para todos los sujetos, con independencia de sus decisiones económicas).

  • Principios de equidad

Los impuestos deben repartir con justicia o equidad los costes que implica esa financiación del gasto publico. Este principio tiene una doble interpretación:

  1. El principio del beneficio: cada individuo ha de contribuir a financiar el gasto publico con pagos impositivos acordes a los beneficios que reciba del Sector Publico.
  2. El principio de capacidad de pago: cada individuo ha de contribuir a financiar el gasto publico, mediante la imposición, de acuerdo con su capacidad de pago, independientemente de los beneficioso btenidos del Sector Publico. Bajo este princpio, el reparto de la carga impositia debe atenerse a un doble criterio de equidad:
    1. Equidad horizontal: las personas que se encuentren en la misma situación económica soporten el mismo gravamen.
    2. Equidad vertical: trato discal distinto para situaciones diferentes.