Supuestos sobre las preferencias del consumidor. Microeconomía

Supuestos sobre las preferencias del consumidor. Microeconomía

Los economistas parten de una serie de supuestos sobre las relaciones de preferencia. Algunos son tan importantes que podemos llamarlos axiomas de la teoría del consumidor. He aquí tres de ellos. Decimos que las preferencias son:

  • Completas. Suponemos que es posible comparar dos cestas cualesquiera. Es decir, dada cualquier certa X y cualquier cesta Y, suponemos que la cesta X se prefiere débilmente a la cesta Y, y viceversa, o que para el consumidor es indiferente cualquiera de las dos cestas.

Decir que pueden compararse dos cestas cualesquiera es decir simplemente que el consumidor es capaz de elegir entre dos cestas cualesquiera. Cabria imaginar situaciones extremas que implicaran elecciones a vida o muerte en las que la ordenación de las opciones fuera difícil o incluso imposible, pero estas elecciones quedan, en su mayor parte, fuera del dominio del análisis económico.

  • Reflexivas. Suponemos que cualquier cesta es al menos tan buena como ella misma.

Este axioma es trivial. Una cesta cualquiera es, ciertamente, tan buena como una cesta idéntica. Las personas que tienen hijos pequeños a veces observan en ellos conductas que violan este supuesto, pero parece probable en la conducta de la mayoría de los adultos.

  • Transitivas. Si X se prefiere débilmente a Y, e Y se prefiere débilmente a Z, entonces suponemos que X se prefiere débilmente a Z. En otras palabras, si el consumidor piensa que la cesta X es al menos tan buen como la cesta Y y que la Y es al menos tan buena como la Z, piensa que la X es al menos tan buena como la Z.

No esta claro que las preferencias deban tener necesariamente esta propiedad. El supuesto de que son transitivas no parece evidente desde un punto de vista puramente lógico, y, de hecho, no lo es. La transitivdad es una hipótesis sobre la conducta de los individuos en sus elecciones y no una afirmación puramente lógica. Sin embargo, no importa que sea o no un hecho lógico básico; lo que importa es que sea o no una descripción razonable exacta del comportamiento de los individuos.


¿Qué pensaríamos de una persona que dijera que prefiere la cesta X a la Y y la Y a la Z, pero que también dijera que prefiere la Z a la X? Desde luego, lo consideraríamos como prueba de una conducta peculiar.

Y lo que es mas importante, ¿Cómo se comportaría este consumidor si tuviera que elegir entre las tres cestas X, Y, Z? Si le pidiésemos que eligiera la que prefiere, tendría un seria problema, pues cualquier que fuese la cesta que eligiera, siempre preferiría otra. SI queremos tener una teoría en la que los individuos tomen las mejores decisiones, las preferencias deben satisfacer el axioma de la transitividad o algo muy parecido. Si las preferencias no fueran transitivas, podría muy bien haber un conjunto de cestas tal queninguna de las elecciones fuera la mejor.

 

Fuente: Microeconomía intermedia, un enfoque actual. Hal R. Varian.