Teoría de la imposición óptima

Teoría de la imposición óptima

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Con la teoría de la imposición óptima se pretende un sistema tributario con el menor exceso de gravamen, o lo más neutral posible.

Una primera opción sería la adopción de un impuesto de suma fija o capitación; el sujeto habría de abonar la misma factura impositiva para cada bien que consume, con lo que no se alterarían sus precios relativos ni sus pautas de elección entre los dos bienes. Al ser neutral (sin exceso de gravamen), el impuesto de capitación sería el impuesto óptimo, pero tiene el inconvenicnete de que no es equitativo (no se tiene en cuenta la renta de los que pagan el impuesto).

Por ello, los hacendistas han tratado de buscar una alternativa que propicie un equilibrio entre el principio de asignación óptima de los recursos y el principio de equidad de la imposición.

Imposición óptima y eficiente

Criterio de elección excluyente

Se supone la existencia de dos bienes independientes, X e Y, susceptibles de ser sometidos a imposición de forma excluyente (o se grava X, o se grava Y), pero con idéntico tipo de gravamen, con el propósito de obtener una recaudación T de igual cuantía en ambos casos.

Ante esta situación, trataremos de elegir el bien cuya tributación genere un menor exceso de gravamen. 

Como inicialmente hemos supuesto que el tipo de gravamen aplicado a cada bien es el mismo (tx = ty = t), y la recaudación también será la misma independientemente del bien que se grave (Tx = Ty = T), se deduce entonces que la elección impositiva debería recaer sobre el bien que tuviese la menor elasticidad de demanda compensada posible (más inelástica).

Ambas gráficas muestran los excesos de gravamen originados por los impuestos aplicados a dos bienes independientes con el mismo precio inicial. A mayor elasticidad, mayor exceso de gravamen.

El problema de esta práctica radica en que, en la vida real, los bienes de primera necesidad son más rígidos que los bienes de lujo, lo que haría recaer sobre los primeros el gravamen.

Criterio de igualación de las distorsiones marginales

En este caso, a diferencia del anterior, se gravan los dos bienes, X e Y, de forma que la recaudación global equivalga a la suma de la recaudación de cada impuesto (T = Tx + Ty), y que el exceso de gravamen total (EG = EGx + EGy) sea mínimo (matematicamente, se trata de minimizar EG sujeto a la restricción T = Tx + Ty). 

Utilizando el multiplicador de Lagrange:

Derivando S respecto a Tx y Ty, se obtienen dos ecuaciones, de las que finalmente obtenemos:

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Esta identidad se conoce como criterio de la igualación de las distorsiones marginales.

Este criterio postula que los bienes X e Y deben gravarse de tal modo que la última unidad de ingreso obtenida mediante la imposición de uno de ellos genere el mismo exceso de gravamen que la última unidad obtenida mediante la imposición del otro. De este modo, si el impuesto aplicado a uno de esos bienes generase menor exceso de gravamen que el generado por el aplicado al otro, el tipo de gravamen del primero debería elevarse y el del segundo reducirse hasta el punto en que los excesos de gravamen de ambos impuestos se igualen.

El criterio de la igualación de las distorsiones marginales sugiere que:

  • Salvo en el caso extremo de que existan bienes con demanda u oferta completamente inelásticas, será preferible obtener los igresos con todos los impuestos disponibles que con uno solo.
  • Que dos impuestos con tipos bajos serán preferibles a uno con tipo alto.

De la regla del exceso de la igualación de gravamen mínimo total (criterio de igualación de las distorsiones marginales) se derivan otros criterios generales ed la imposición:

  • La regla de Pigou.
  • La regla de Ramsey.
  • El teorema de Corlett-Hague.

Veamóslos.

Criterio de Pigou, o de las elasticidades inversas

Este criterio trata de averiguar cuales deberían ser los tipos de gravamen necesarios para minimizar el exceso de gravamen total. 

Se parte de las expresiones algebraicas desarrolladas de Exceso de gravamen, de la condición recaudatoria y del mínimo condicionado:

Derivando se obtiene la expresión conocida como regla de Pigou, o elasticidad inversa:

Para que el exceso de gravamen total sea mínimo, los tipos de gravamen de los impuestos aplicados a los bienes X e Y deben ser inversamente proporcionales a sus respectivas elasticidades precio de demanda.

Criterio de Ramsey

El criterio de Ramsey es una variante del criterio de Pigou; su aplicación se extiende a bienes con interrelaciones de complementariedad y sustituibilidad. Su expresión algebraica se obtiene a partir de la expresión de la regla de Pigou, sustituyendo las elasticidades de X e Y por sus valores en términos incrementales. Operando quedaría la expresión conocida como regla de Ramsey:

Los impuestos y tipos de gravamen se establecen de manera que causen una reudcción de igual proporción en la demanda de cada bien. 

Teorema de Corlett-Hague

El teorema de Corlett-Hague trata de vaeriguar la estructura de imposición óptima desde la óptica de la eficiencia en la asignación de los recursos. Se basa en que la imposición sobre los bienes y servicios no sólo puede generar excesos de gravamen por el lado de la demanda, sino que además puede distorsionar la utilización de los recursos o factores productivos. El teorema se centra en las posibles pérdidas de eficiencia o excesos de gravamen imputables a la imposición sobre los bienes complementarios del trabajo y del ocio.

Según el teorema de Corlett-Hague, la imposición sobre los bienes complementarios del ocio puede inducir indirectamente efectos desalentadores sobre el propio ocio, del mismo modo que una imposición sobre los bienes complementarios del trabajo puede desalentar de forma indirecta el esfuerzo laboral. En este sentido, la imposición sobre los bienes y servicios debería obedecer una doble pauta:

  1. La necesidad de minimizar el exceso de gravamen generado por los impuestos.
  2. Una imposición más pronunciada sobre los bienes complementarios del ocio frente a los complementarios del trabajo, para así reducir la demanda de ocio.

Imposición uniforme frente a diferenciación impositiva

Los impuestos uniformes sobre la renta o los bienes de consumo no tienen por qué ser más eficientes que los impuestos diferenciales sobre inputs o bienes concretos.

Aunque la uniformidad de tipos de gravamen garantiza la neutralidad en las elecciones entre bienes de consumo y fuentes de renta (no afecta a los precios relativos), dicha uniformidad en los impuestos no puede evitar la aparición inducida de otras ineficiencias (distorsión en las elecciones individuales entre consumo y ocio que podría provocar la imposición uniforme sobre el consumo…).

La teoría de la imposición óptima se decanta por la diferenciación impositiva, relegando la uniformidad impositiva solo en caso de que se cumplieran uno de estos dos supuestos:

  1. Que todos los bienes y actividades tuviesen idéntica relación de complementariedad o sustitución con el ocio.
  2. Que no tuviese ninguna relación de complementariedad o sustitución con el ocio.

Un impuesto sobre la renta salarial no generará exceso de gravamen o pérdida de eficiencia cuando la oferta de trabajo sea inelástica o rigida, ya que en este caso, la conducta de los trabajadores no se alteraría con el impuesto (si la oferta de trabajo fuese elsática, los trabajadores evitarían pagar el impuesto renunciando a trabajar una seria de horas). Si la elasticidad de la oferta de trabajo es igual a cero, un impuesto proporcional sobre la renta salarial podría considerarse igual de eficaz que un impuesto uniforme sobre el consumo, pues el tipo de gravamen sobre el salario podría fijarse en la proporción encesaria para obtener la recaudación de ingresos impositivos pretendida, sin necesidad de recurrir a la imposición sobre los bienes de consumo.

Concluyendo, podemos decir que el hecho de que los impuestos uniformes sobre el consumo o la renta no distorsionen las pautas de elcción entre los bienes o fuentes de renta no implica que sean más eficientes que los impuestos diferenciales. 

Impuestos proporcionales frente a impuestos progresivos sobre la renta

El exceso de gravamen será superior en la imposición progresiva sobre la renta que en la imposición proporcional.

Unos tipos de gravamen marginales crecientes y elevados podrían desincentivar el trabajar más en busca de mayores retribuciones, por lo que la oferta de trabajo se vería alterada (disminuiría). Es decir, no merecería la pena trabajar más para cobrar más si los impuestos sobre la renta son demasiados altos.

Por lo tanto, la imposición proporcional sobre la renta es más eficiente que la imposición progresiva; pero con la imposición progresiva sobre la renta, es posible reducir el exceso de gravamen sin pérdida alguna de recaudación, procediendo al aumento del tipo medio de gravamen hasta su conversión en una imposición proporcional.

Este tipo de tributación, además de contar con mayor aceptabilidad por parte de los contribuyentes, apenas afectaría a sus estimulos y esfuerzos en el trabajo.

Imposición óptima, eficiencia y equidad

A la hora de evaluar la idoneidad de un sistema fiscal, no solo ha de tenerse en cuenta la eficiencia, sino también la equidad, y en particular, la equidad vertical; el problema surge cuando los impuestos mas eficientes suelen ser los menos equitativos. A su vez, los impuestos más equitativos suelen generar grandes costes de eficiencia en la economía.

  • Los impuestos de capitación, que no generan exceso de gravamen en la asignación de recursos, pero no es equitativo.
  • Los impuestos sobre los bienes con demandas relativamente inelásticas casi no producen distorsiones, pero tienden a sustraer proporcionalmente una mayor fracción de la renta de las personas con menores recursos. En consecuencia, este tipo de impuestos pueden resultar indeseables en términos de equidad.
  • Los impuestos progresivos sobre la renta son considerados equitativos, pero tiene el problema de que los elevados tipos de gravamen marginales aplicados a las familias pertenecientes a los niveles superiores de renta tienden a distorsionar las elecciones entre trabajo y ocio y entre consumo y ahorro.

Imposición óptima sobre la renta

El impuesto líneal sobre la renta es una opción impositiva que permite redistribuir la renta en favor del pobre y minimizar el exceso de gravamen. Bajo este gravamen, la recaudación obtenida por el Sector Público sería función de:

  • Un subsidio o transferencia de suma fija, -α, que el Gobierno haría a los individuos cuyo nivel de renta no superase un determinado umbral.
  • Un tipo marginal constante, que sería independiente del nivel de renta del sujeto (sería un porcentaje de la renta igual para todos). Implicaría pagos impositivos crecientes a un tipo constante t, a medida que la renta aumentase (al tratarse de un porcentaje). Los ingresos obtenidos por este impuesto serían T = -α + tY.

Aquellos sujetos cuyo nivel de renta no superase el límite establecido, b, se beneficiarían de un subsidio público, que podría llegar a cifrarse en la cuantía Oα para quienes no percibiesen ninguna renta. En contraste, todos los sujetos cuyas rentas superasen la cuantía Ob, realizarían pagos impositivos al Sector Público a un tipo marginal de gravamen t.

Aunque la progresividad del impuesto garantiza la exención en los niveles inferiores de renta, el nivel de progresividad dependería de los valores de α y t. La teoría de la imposición óptima deberá determinar dichos valores, de tal manera que permita maximizar el nivel de bienestar social y minimizar el exceso de gravamen asociado al pago del impuesto.

El tipo de gravamen del impuesto lineal será mas elevado:

  • Cuanto menor sea la elasticidad (media) de la oferta de trabajo; cuanto más elástica sea la oferta de trabajo, más alteraciones habrá en el comportamiento de los trabajadores ante subidas de impuestos sobre la renta, ya que tratarían de evitarlo modificando sus pautas de trabajo.
  • Cuanto más igualitarias sean las preferencias sociales respecto a la dsitribución de la renta.
  • Cuanto mayor sea el objetivo recaudatorio del Sector Público.

En caso de dos o más tipos marginales de gravamen:

  • Slemrod afirmaba que al tramo inferior de renta se le aplicaría el tipo mayor, mientras a las personas pertenecientes al tramo superior se le aplicaría el tipo más bajo.
  • Cullis y Janes, en cambio, afirmaban que el tipo marginal óptimo para el nivel superior de renta sería cero. Esto sería eficiente, y además no implicaría ninguna merma de la renta disponible a efectos redistributivos.

Para estos autores, la menor imposición a las rentas altas incentivaría a estos individuos (los más ricos) a trabajar más para incrementar su renta, lo que incrementaría su oferta de trabajo. Ello generaría un aumento de la recaudación impositiva que podría utilizarse para reducir las cargas fiscales sobre los individuos con rentas inferiores. Es más: aunque los tipos de gravamen descendiesen con la renta, los tipos medios aumentarían a la par que esta variable, dotando así de progresividad al sistema de imposición óptimo.

Imposición óptima sobre el gasto: reformulación de la regla de Ramsey

Diamon y Mirrlees: la incorporación de los aspectos distributivos (equidad) al criterio de reducción equiproporcional (Ramsley) puede modirifcarlo de tal forma que permita considerar como efecto óptimo de la imposición una reducción proporcional de la demanda de los bienes pronunciadamente consumidos por los individuos con mayor ponderación social )los pobres) inferior a la media. Sostienen que, en lo que se refiere a bienes independientes, habría que graduar los tipos de gravamen óptimos en función de la inversa de las elasticidades-precio de demanda y de las elasticidades-renta (la proporción en que varía el gasto individual en un bien según aumenta la renta del sujeto). Puesto que los bienes de primer necesidad suelen ser bienes con bajas elasticidad-precio y elasticidad-renta, las consideraciones de eficiencia habrán de confrontarse con las de equidad en la b´suqeda de una socluión de compromiso.

Stern, en cambio, afirmaba que si la función de utilidad social pondera más la utilidad obtenida por los pobres, los bienes consumidor en mayor proporción por éstos habrán de someterse a una imposición diferencial más moderada que los consumidos en mayor proporción por los ricos. Al gravar con un tipo superior los bienes con mayor elasticidad-renta y elasticidad-precio de demanda, se producirán más distorsiones. Pero la sociedad podría estar dispuesta a pagar el precio de un mayor exceso de gravamen a cambio de una distribución de la renta más equitativa.

El grado de corrección del criterio de Ramsey, al considerar la equidad impositiva, dependería de dos factores:

  1. De la intensidad de las preferencias igualitarias de la sociedad, de tal modo que si la sociedad se preocupase solo por la eficiencia impositiva, debería atenerse exclusivamente al criterio de eficiencia de Ramsey.
  2. Las diferencias en los patrones de consumo de los niveles altos y bajos de renta, considerando que la imposición diferencial sobre los bienes que ambos grupos de renta consumen en igual proporción apenas contribuiría a la redistribución de la renta.

Fuente: teoría de los Ingresos Públicos, resumen de José Ramón Galeano Gil, UNED

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