El contrato y la autonomía privada

El contrato y la autonomía privada

APROXIMACION AL CONCEPTO DE CONTRATO

No todo intercambio de bienes y servicios es un contrato, lo es igualmente que la mayor parte de los intercambios constituyen la base de que los juristas denominan contrato; esto es, el acuerdo en realizar un determinado intercambio de un bien o servicio cualquiera por otro bien o servicio.

Comúnmente, uno de los bienes es el dinero, ya que es el medio de intercambio por excelencia, aunque, puede cerrarse un contrato cualquiera en el que el dinero no intervenga para nada.

·         La patrimonialidad de la relación contractual

La valoración o decisión económica incita en todo contrato evidencia un dato que, desde el punto de vista jurídico, tiene una extraordinaria importancia: el carácter patrimonial de la relación contractual. Todo contrato debe tener por objeto prestaciones susceptibles de valoración económica, ya consistan tales prestaciones en bienes o servicios; aunque naturalmente dicha valoración económica resulta unas veces fácilmente determinable (precio de mercado de cualquier bien) mientras que, en otras, su materialización depende en gran medida del propio interés, voluntad o capricho de los contratantes (la consulta de un profesional cualquier, la compra de una ganga…). En cualquier caso, por principio e incluso en los contratos unilaterales (caso de donación o regalo), el requisito de la patrimonialidad ha de estar presente en todo acuerdo contractual; mientras que, por el contrario, otras figuras jurídicas consistentes también en un acuerdo de voluntades (matrimonio) no pueden ser consideradas propiamente como contratos por faltarles la nota de la patrimonialidad.

LA AUTONOMIA PRIVADA

·         Libertad de iniciativa económica privada y autonomía privada

Si en el contrato, considerado en general, subyace un intercambio económico objeto de valoración por las partes, no puede extrañar que el estudio del mismo haya servicio para resaltar el papel conformador de la voluntad de los contratantes y, en definitiva, la libertad de iniciativa económica privada reconocida por la generalidad de los sistemas, económico y jurídico, de los países evolucionados.

Sin entrar a desarrollar este punto, lo cierto es, tradicionalmente, el contrato ha sido considerado como un instrumento dejado a la voluntad de los particulares y que, de dicha realidad, la doctrina jurídica a reducido el principio de autonomía privada (también se habla de autonomía contractual).

Autonomía significa darse a sí la norma, la ley: auto normarse. Por consiguiente, el principio de la autonomía privada es sencillamente una sincrética expresión con la que los juristas tratan de resaltar que el ordenamiento jurídico reconoce a los particulares un amplio poder de autorregulación de sus relaciones patrimoniales.

Como todo principio general, y en buena medida, abstracto, la autonomía privada es una verdad realidad y también un típico muchas veces tergiversado. Con todo, un análisis general del contrato no puede silenciar la existencia de dicho principio, ni dejar de resaltar el papel conformador del propio principio en el mundo contractual; en el que, evidentemente, la voluntad de los particulares desempeña un papel protagonista, conformando el instrumental jurídico a las necesidades e intereses de las partes.

·         Ámbito propio de la autonomía privada

La relevancia que la voluntad de las partes asume en el ámbito contractual requiere de inmediato algunas observaciones que enmarquen el alcance efectivo de la autonomía privada y de la libertad contractual:

ActivoEntradaSTOP /PROFITResultado
15/11/18
VENTA: 9050
S: 9286
TP: 8664
EN MERCADO
22/10/18
VENTA: 8828
S: 8890
TP: 8635
-62
24/10/18
VENTA: 7132
S: 7214 TP: 6951
+181
22/10/18
VENTA: 2758
S: 2783 TP: 2719
+39
22/10/18
VENTA: 25302
S: 25643
TP: 25046
+256
22/10/18
VENTA: 3209
S: 3294
TP: 3097
EN MERCADO
22/10/18
VENTA: 5.14
S: 5.26
TP: 5
+140
22/10/18
VENTA: 8905
S: 9031
TP: 8778
+82
17/10/18
VENTA: 9.064
S: 9.181
TP: 8839
+225
3/9/18
VENTA: 9400
S: 9500
TP: 9201
+199
10/9/18
VENTA: 9.271
S: 9300
TP: 9121
-29
10/9/18
COMPRA: 22.478

S: EN ENTRADA
TP: 23.019
+541
10/9/18
COMPRA: 7.411

S:7.384
TP: 7.480
+69
10/9/18
VENTA: 12.008
S:12.043
TP: 11.906
+102
13/9/18
COMPRA: 11.047
S: 10.750TP: 11.973
EN MERCADO
10/9/18
COMPRA: 1.16180

S: 1.16060 TP: 1.16500
+32

1.       En primer lugar, es evidente que la autonomía privada no puede ser contemplada al margen del ordenamiento jurídico. Ciertamente, la generalidad de las normas legales referentes al contrato tiene carácter dispositivo y, por consiguiente, son disponibles y sustituibles por las partes. Empero, también contiene la legislación relativa a la materia contractual normas de derecho imperativo que tienen primacía incluso sobre la autonomía privada y a las que esta ha de subordinarse.

2.       No debe llegarse a una hipervaloracion conceptual de la voluntad de las partes que concluya en afirmar sencillamente que el contrato es un acuerdo de voluntades, con olvido del sustrato económico del mismo y, en particular, de la norma de patrimonialidad. Cargar las tintas en el acuerdo de voluntades, aisladamente considerado, solo ha servido para que la doctrina más propensa a ello haya alcanzado el grado necesario de abstracción, para elaborar posteriormente la doctrina o teoría general del negocio jurídico.

EL CONTRATO
El contrato y la autonomía privada
El principio de la autonomía privada y el contenido del contrato