Recursos de propiedad común. Bienes públicos

Recursos de propiedad común. Bienes públicos

RECURSOS DE PROPIEDAD COMUN

Fiente igualmente importante de deseconomias externas es la utilización de los recursos de propiedad común, que son aquellos bienes o factores productivos a los que todos los indiviuos tiene acceso libre (no es necesario pagar por ellos), pero que se hallan limitados en cantidad (por ejemplo, los bancos de pesca, los recursos minerales, etc). La utilización de estos recursos a coste cero da origen a un fallo de mercado, porque los individuos o empresas carecerán de incentivos para invertir en su mejora o renovación, los sobreexplotaran y acabaran exponiéndolos al riesgo de desaparición.

El fallo asociado a los recursos de propiedad común se ha equiparado, en concreto, a un problema de efectos externos entre empresas o individuos, en la medida en que, al no pagarse ningún precio por su utilización, ninguna de ellas tendera en cuenta el perjuicio que la reducción de la cantidad disponible de estos recursos puede suponer para los demás. Ciertamente, las empresas o los individuos que exploten estos recursos lo harán en función de los beneficios y de los constes individuales de sus actividades sin tener en cuenta que, por tratarse de recursos cuantitativamente limitados, un uxo excesivo de los mismos perjudicara a otros posibles usuarios o beneficiarios. De este modo, los precios no expresaran los beneficios y los costes de la utilización de estos recursos para la sociedad, por lo que, respondiendo a la lógica del mercado, la decisión de los individuos o empresas comportara un nivel de aprovechamiento o explotación que no atenderá a las preferencias sociales ni reflejara los costes reales de producción/consumo. Estas deficiencias del sistema de economía de mercado vuelven de nuevo a precisar de la intervención publica para conseguir el reajuste optimo entre la producción/consumo total y las preferencias sociales.

Tres, son, básicamente, las formas en que el Sector Publico puede tratar de lograr el nivel de explotación optimo de un recurso de propiedad común (por ejemplo, de un territorio de caza de fauna salvaje):

  1. La división del recurso de propiedad común entre individuos o empresas, asignando a cada uno de ellos el derecho a explotar la parte que le correspondiese. Esta solución implicaría, no obstante, elevados costes de cumplimiento y vigilancia.
  2. Regulación. En este contexto, una primera solución podría consistir en la adjudicación del derecho de explotación del recurso a una sola empresa, al amparo del razonamiento de que, en tanto en cuanto la sobreexplotacion tendría una incidencia negativa osbre la propia empresa adjudicatoria, la maximización del beneficio privado conduciría al a maximización del beneficio social. Con esta solución la empresa adjudicatoria de la explotación se quedaría, obviamente, con todos los beneficios del uso eficiente del recurso.
  3. Imposición. Si los derechos de explotación no estuvieran bien deifnidos o no pudieran aplicarse fácilmente, un impuesto sobre el valor de los ejemplares podría conrtibuir al logro del volumen optimo de explotación. No obstante, con el aumento de la recaudación del Sector Publico se estaría apropiando de las ganancias del uso eficiente.

BIENES PÚBLICOS

  • Características de los bienes publicos

En la literatura económica contemporánea pueden encontrarse diversas definiciones de lo que es un bien publico, de las que pueden extraerse las tres características fundamentales diferenciadoras de los bienes públicos respecto a los privados (mencionados en los tres epígrafes abajo). Tres notas que se solapan parcialmente entre si, pese a que individualmente ninguna de ellas es condición suficiente para caracterizar un bien como publico.

  1. Conjunción de la oferta o no rivalidad en el consumo

Tal vez la idea de oferta conjunta como nota caracterizadora de los bienes públicos, en el sentido hoy habitual de que, una vez producida, cualquier unidad del bien puede hacerse igualmente disponible para todos los individuos, constituya la caracterización mas antigua de los bienes que nos ocupan, por referencia a la noa o característica de indivisibilidad, que se encuentra en los escritos de los autores marginalistas continentales del cambio voluntario. Con posterioridad, otros autores han referido los bienes públicos como la no rivalidad en el consumo, en el sentido de que si un sujeto consume un bien publico, esto no impide el consumo de otro sujeto del mismo bien en igual cantidad. Consumo no rival de los bienes publicas en el que pueden darse dos situación distintas: que, como sucede, por ejmplo, con la defenasa nacional, una vez producida una unidad de esos bienes todos los sujetos los consuman, los quieran o no, o bien que su consumo sea voluntario para los individuos, como, por ejemplo, en el caso de la utilización de un parque publico.

El problema esencial de la conjunción en la oferta es que la utilización del bien por un sujeto adicional no eleva los costes, esto es, los costes marginales de utilización por un sujeto adicional son nulos, lo que entraña la necesaria búsqueda de una regla operativa y eficiente de imputación de costes individuales. Nota la del coste marginal nulo que, en cualquier caso, no se da con toda su pureza en la realidad.

Para Samuelson, la conjunción e nla oferta es la nota esencial que caracteriza a los bienes que él denomina colectivos. Es preciso destacar que, aunque condición necesaria, esta no es suficiente para la definición de un bien como publico, y asi existen bienes colectivos en el sentido de Samuelson que son privados y puedes prestarse por el mercado. Tal es el caso, tantas veces repetido, de una función de circo o una representación teatral; estos son bienes que, pese a su carácter colectivo, son provistos eficientemente por el mercado.

  • La no aplicación del principio de exclusion

El funcionamiento del mercado respecto a los bienes privados se hace operativo a través del llamado principio de exclusión. Esto es, todo sujeto que no pueda o no quiera satisfacer el precio de un bien o servicio se vera privado, excluido, de la utilización o disfrute de dicho bien o servicio. O dicho de otra forma, cuando un individuo para un precio por consumir un bien esta excluyendo a los demás sujetos del consumo de ese bien, al impedir que otros individuos puedan adquirir ese mismo bien. La gran importancia del principio de exclusión estriva en que fuerza a cada sujeto a revelar sus preferencias por cada bien por medio del precio que esta dispuesto a pagar por su adquisición (que refleja el valor que le atribuye). Si un individuo esta dispuesto a pagar un precio muy alto por un autonomovil será porque le gusta y porque valora muy positivamente su posesión.

R Musgrave, 1959, ha sido quien mas ha insistido en el hecho de que en los bienes públicos el principi ode exclusión no es aplicable, generándose asi el problema característico de no revelación de preferencias que invalida al mercado para sup restacion eficiente.

Pes ea su aparente simplicidad, la no aplicación del principio de exclusión se presta a distintas posibles interpretaciones, no siempre bien comprendidas por los analistas, cuya relevancia es muy diversa y que conviene distinfuir. Entre las mas importantes destacan las tres siguientes:

  1. Imposibilidad física de exclusión. Tal fenómeno se produce en aquellos casos en que la simpole existencia y pertenencia de un individuo a un grupo implica el disfrute de un bien. Solo la desapaicion del sujeto o su separación del grupo pueden impedir la utilización del bien.
  2. Imposiblidad técnica. Se presneta en aquellos bienes en los que fisicamenet habría una posibilidad de excluir de su disfrute a quienes no pagasen el precio correspondiente, pero o bien el estado de la técnica no permite en un momento dado practicar tal exclusio o bien la posibilidad de su realización comportaría grandes costes. Ejemplos: utilización de la via publica, servicio de poliniazcion prestado por las abekas de un propietario a un huerto de manzanas cercano.
  3. La inaplicabilidad estricta del principio de exclusión. Esta acepción recogería aquellos casos en los que aunque física y técnicamente fuese posible la exclusión, esta no permitirá una adecuada revelación de preferencias individuales. Es decir, el sujeto no puede realizar, (como en el caso de los bienes privados públicos) un ajuste entre cantidad y precio, de forma tal que a través de la formación de una línea de demanda para el bien en cuestión permita inuir el precio que estaría dispuesto a pagar por cada cantidad de bien.
  • Efectos externos

En los bienes públicos la existencia de externalidad positiva en el consumo se presenta en toda su extensión. UN bien publico polar es una pura externalidad, en el sentido de que la utilidad de un sujeto aumenta por el consumo de un bien por parte de otro sujeto en la misma medida en que aumentaría si fuese el primer sujeto quien consumiera el bien.

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Las tres notas distintivas (oferta conjunta, no aplicación del principio de exclusión y efectos externos) que, según hemos señalado, caracterizan a los bienes públicos no son, sin embargo, totalmente independiente, sino que guardan relaciones entre si.

A medida que hemos analizaado las caracteristcas de los bienes públicos, se ha ido haciendo referencia a distintos tipos de bienes. Estos pueden clasificarse de forma sistematica, dependiendo de que los bienes cumplan o no las características anteriormente señaladas.

Clasificación de los bienes

Un primer criterio de clasificación diferencia entre bienes con oferta simple y bienes con oferta conjunta. Los primeros se caracterizan por que una unidad del bien solo puede ser utilizada, de forma excluyente, por un solo sujeto, Por su propia naturaleza, tales bienes permiten a cada sujeto manifestar sus preferencias alterando la cantidad deseada por referencia a los diferentes precios a que el bien se ofrece. Los bienes con oferta simple sontituyen el consjunto de los bienes que denominaremos individuales. Son, por otra parte, bienes de consumo rival, en el sentido de que su consumo por parte de un sujeto reduce la cantidad disponible para los restantes sujetos. O, dicho en otros términos, los costes marginales de utilización por un individuo adicional son no nulos.

Los segundos presentan la nota ya definida de conjunción en la oferta, de tal suerte que una unidad del bien puede ser utilizada simultáneamente por varios individuos. Estos bienes constituyen el conjunto de los bienes colectivos. En ellos no es posible ajustar la cantidad a cambios en el precio. Su consumo es no rival, en el sentido de que el consumo del bien por parte de un sujeto no reduce la cantidad disponible para otros sujetos.

Partimos asi de dos conjuntos de bienes mutuamente excluyentes: el de los bienes individuales y el del os bienes colectivos. Podemos desaregar mas esta primera clasficacion, teniendo en cuenta la segunda característica de los bienes públicos: el principio de exclusión. El paso siguiente debe tener pues en cuenta las posivblidades reales de exclusión de quienes no estén dispuestos a pagar un precio.

Los bienes que hemos denominado individuales permiten normalmente la exclusión y son, por tanto, en su gram ayoria, bienes privados puros prestados por el mercado eficientemente. Cabe, sin embargo, aunque en forma poco acusada, la existencia de bienes individuales en los que la exclusión es técnicamente imposible o muy costosa. surge asi otra categoría de bienes individuales a los que por una u otra razones no es aplicable el principio de exclusión y que constituyen un efecto externo puro. Estos bienes integran el conjunto de los denominados bienes de consumo de grupo.

En los bienes colectivos, por el contrairo, lo normal es la imposiblidad de exclusión; existen, sin embargo, casos particulares en los que la exclusión físicamente se revela como posible. Se trata de los bienes colectivos privados o de cluz. Tal vez merezca la pena inisitir en este extreno, ya que la existencia corriente de algunos bienes de este tipo ha originado cierta confusión en la tipología de los bienes. Casos típicos de estos bien son, entre otros, los de una representación teatral, una función de circo o un vehiculo de transporte colectivo. Todos ellos son bienes colectivos en los que su oferta conjunto y la imposiblidad de ajustar cantidades a precios impide encontrar un conjunto de precios discriminatorios que permitan una igualación individual entrer precio y utilidad marginal para cada sujeto.

No obstante, la exclusión física es posible. La razón ultima de esta característica se encuentra probablemente en el hecho no destacado por la literatura disponible de que tales bienes son estrictamente complementarios en su consumo de otro bien individual, divisible, que pemite la exclusión. Es decir, la aplicación del principio de exclusión a esta especial categoría de bienes colectivos no es directa, sino indirectamente a través de un bien divisible estrictamente complementario en su consumo.

Tal es el caso de la representación teatral, en la que la exclusión se produce por el consumo de un bien colectivo (representación) y un bien divisible (espacio, localidad) estrictamente asociado en su consumo. Si tal representación se hiciese al aire libre, najo el supuesto de que las condiciones de visibilidad y audición guesen iguales desde cualquier punto, no existiría posibilidad de exclusión. Esta aparece cuando se hace en local cerrado y de capacidad limitada, de tal manera que lo que en definitiva se adquiere con el precio es el derecho a presencia la representación en un espacio o lugar determinado.

Aquellos bienes que gozan sumultaneamente de las propiedades de los bienes externos y de los bienes colectivos (es decir, oferta conjunta, consumo no rival e imposiblidad física, técnica y estricta de aplicar el principio de exclusión) constituyen el conjunto de los bienes públicos puros.

Estos exigentes requisitos han hecho preguntarse a algún autor si existeno o no en la realidad bienes públicos puros. Un ejemplo concreto ya citado aquí es el de la defensa nacional .Sin embargo, es frecuente que muchos bienes públicos incumplan, en la practica, uno  de los principios referido con anterioridad: el de la no rivalidad en el consumo. En este caso, aun cuando su oferta es conjunta, de manera que una vesz que se ofrece ese bien ese puede ser utilizado simultáneamente por mas de un individuo, a medida, no obstante, que aumenta el numero de sujetos que disfrutal de el, disminuye los beneficios que obtienen quienes venían ya utilizándolos. Este es el caso, por ejemplo, de una carretera en una hora punta o de un parque publico. A estos bienes públicos en los que existe cierta rivalidad en su consumo se les denomina bienes públicos impuros.